Sífilis en ascenso, una epidemia que crece en silencio y exige volver a hablar de prevención

La sífilis, una infección de transmisión sexual que parecía relegada a los libros de medicina del siglo pasado, está atravesando un inquietante resurgimiento en Argentina. Las alarmas se encendieron tanto en el ámbito sanitario como en los medios de comunicación tras la reciente difusión de datos preocupantes sobre el aumento sostenido de los casos, especialmente entre los hombres y, más aún, en situaciones de reinfección.

Por Dr. Daniel Cassola

Este panorama no solo revela un problema epidemiológico, sino también social, vinculado a la falta de educación sexual integral y al debilitamiento de las políticas de prevención. Según los datos oficiales, en los últimos años se ha observado un crecimiento exponencial de los diagnósticos de sífilis en todo el país.

Si bien en 2010 se reportaban 9,8 casos cada 100.000 habitantes, en 2023 esa cifra ascendió a 56,1. La tendencia es aún más marcada entre los varones de entre 15 y 44 años, donde se concentra el grueso de los diagnósticos. Este incremento no solo preocupa por su magnitud, sino también por su carácter reiterado: crecen los casos de reinfección, lo que indica que muchas personas, tras haber superado la enfermedad, vuelven a contagiarse por mantener prácticas sexuales sin protección o por no haber comprendido completamente los modos de transmisión y prevención.

Los especialistas advierten que este fenómeno no puede analizarse únicamente desde una perspectiva clínica. Detrás del aumento de casos hay una combinación de factores sociales y culturales que han contribuido al retroceso en la conciencia preventiva. La pandemia de COVID-19 también dejó su huella: durante ese período, disminuyeron las campañas de educación sexual, se redujo el acceso a controles periódicos y se interrumpieron muchas actividades comunitarias destinadas a promover el uso del preservativo y el testeo regular.

Además, el estigma asociado a las infecciones de transmisión sexual sigue siendo un obstáculo fundamental para el diagnóstico temprano. Muchas personas posponen la consulta médica por vergüenza, miedo o desinformación, permitiendo que la enfermedad progrese sin tratamiento y se disemine más fácilmente. La sífilis es una infección bacteriana causada por el Treponema pallidum y, aunque es curable con antibióticos, puede producir complicaciones graves si no se trata a tiempo, afectando órganos vitales y, en casos extremos, produciendo la muerte.

En este contexto, tanto los equipos de salud como las organizaciones sociales subrayan la urgencia de retomar la conversación pública sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual, con foco en la sífilis pero también en otras infecciones como el VIH, la gonorrea y el herpes genital. Las medidas más efectivas siguen siendo el uso sistemático del preservativo en todas las relaciones sexuales, la realización de controles regulares y la promoción de campañas de concientización sostenidas en el tiempo.

Un dato no menor que emerge de los últimos informes es que la mayor parte de los nuevos casos se concentra en grandes centros urbanos, donde la mayor circulación de personas y la diversidad de prácticas sexuales aumentan la posibilidad de contagio. Sin embargo, también se observa una expansión hacia zonas más pequeñas y rurales, donde el acceso a centros de salud y a información actualizada sobre salud sexual es más limitado.

Los expertos también destacan un fenómeno paralelo: la falsa percepción de que las infecciones de transmisión sexual han sido superadas, especialmente entre las generaciones más jóvenes. La disminución del miedo al VIH gracias a los avances en los tratamientos retrovirales y a la disponibilidad de la PrEP (profilaxis preexposición) ha generado una peligrosa relajación en los cuidados, dejando vía libre a otras enfermedades como la sífilis para propagarse. Esta idea errónea de «seguridad» debe ser combatida con información clara y basada en evidencia.

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