El 80% de los pacientes con insuficiencia cardíaca presentan algún grado de sobrepeso

Por Redacción Curar con Opinión

Un informe reciente presentado en el marco del Congreso Argentino de Cardiología 2024 revela una realidad alarmante: el 80% de los pacientes que padecen insuficiencia cardíaca en Argentina tienen sobrepeso u obesidad. Este dato pone en evidencia la estrecha relación entre los factores metabólicos y las enfermedades cardiovasculares, en un contexto donde la obesidad continúa creciendo como una epidemia silenciosa.

La insuficiencia cardíaca afecta a cerca del 2% de la población general, aunque su incidencia se eleva significativamente entre los mayores de 65 años. Se trata de una condición crónica y progresiva en la que el corazón pierde su capacidad para bombear sangre de forma eficiente, provocando síntomas como fatiga, dificultad respiratoria y retención de líquidos. En muchos casos, el diagnóstico se produce en etapas avanzadas, lo que complica el tratamiento y reduce la expectativa de vida.

Según los especialistas, el exceso de peso contribuye de manera directa al deterioro de la función cardíaca. La grasa acumulada, especialmente la visceral, genera un entorno inflamatorio que afecta negativamente al sistema cardiovascular. Además, el sobrepeso suele estar asociado con otras condiciones como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y la dislipidemia, que actúan como factores agravantes.

En la presentación realizada durante el congreso, los expertos subrayaron que una gran proporción de estos pacientes llegan a la consulta con obesidad grado 1 o 2, y en muchos casos sin haber recibido orientación médica adecuada sobre la importancia del control de peso como parte integral del tratamiento. La falta de adherencia a hábitos saludables, la escasa actividad física y una alimentación desbalanceada conforman un escenario preocupante que exige respuestas desde múltiples frentes.

Desde la comunidad médica se hizo hincapié en que la insuficiencia cardíaca, aunque incurable, puede ser manejada eficazmente con un enfoque multidisciplinario. Para ello, resulta fundamental incorporar estrategias de prevención que incluyan programas educativos sobre alimentación, control de peso y actividad física, tanto en atención primaria como en la práctica clínica diaria.

La advertencia de los cardiólogos es clara: sin una política sanitaria que enfrente decididamente la obesidad, los casos de insuficiencia cardíaca seguirán en aumento. La intervención temprana, el trabajo conjunto entre profesionales de distintas áreas y una mayor conciencia social serán claves para revertir esta tendencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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