El cansancio puede ser anemia

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Por Dr. Daniel Cassola

Una de las respuestas más comunes al circunstancial ‘¿Cómo andas?’ suele ser ‘cansado o cansada’. El cansancio puede ser natural, producto del esfuerzo, el trabajo, el estrés o la actividad física. Pero también puede ser síntoma de una patología muy extendida en el mundo: la anemia.

La anemia más común se produce por la falta de hierro en la sangre que dificulta el transporte de oxígeno a las distintas partes del cuerpo, de allí el sentir cansancio. Se trata de uno de los problemas nutricionales más comunes en el mundo, ya que alrededor del 25 por ciento de la población la padece. Además, es mucho más común en mujeres que en hombres.

Las causas pueden ser varias, aunque las más comunes son la pérdida de sangre a causa de enfermedades intestinales o durante el período menstrual. Otra causa común es el desequilibrio nutricional. Los chicos, los y las adolescentes necesitan una cantidad importante de hierro para sostener el desarrollo y crecimiento del organismo. De la misma manera, las mujeres que menstrúan necesitan ese elemento. Quienes presentan un mayor índice de la enfermedad son, justamente, las mujeres, sobre todo veganas o que sigan algún otro tipo de dieta estricta.

En segundo lugar sufren de anemia los adultos mayores que por distintos motivos no consumen carnes, o los grupos más pobres de la sociedad que no pueden acceder, en sus alimentos, a la cantidad de hierro necesaria. Por último, la anemia puede ser causada por otras patologías que dificulten la absorción del hierro, como puede ser la celiaquía o la enfermedad de Crohn.

Padecer anemia no es menor porque conlleva una serie de posibles trastornos. Dificulta la respuesta inmune del organismo, disminuye la resistencia a las infecciones, afecta el metabolismo de los músculos, el desarrollo intelectual y, por lo tanto, la capacidad cognitiva y de trabajo.

Algunos la denominan como al “desnutrición oculta” ya que sus síntomas pueden pasar inadvertidos o ser confundidos con otras circunstancias.  Los más comunes suelen ser malhumor, cansancio, dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, mareos y dificultad para respirar durante el ejercicio físico.

Si la anemia no es causada por otra patología se puede prevenir o tratar con una alimentación adecuada que incluya elementos ricos en hierro como carnes, hortalizas verdes, porotos, lentejas, huevos, nueces y semillas. También se puede incrementar la absorción del hierro con alimentos ricos en vitamina C como el kiwi, las frutillas, los cítricos y los tomates.

No es normal estar todo el tiempo cansado, de malhumor sin motivo aparente y con dolor de cabeza. Quizás tengamos un cuadro de anemia y no lo sepamos.

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