El gobierno estudia medidas restrictivas porque se necesita un descenso abrupto de los contagios

El promedio de casos positivos parece haber encontrado una nueva estabilidad con un promedio de alrededor de 23 mil diagnósticos por día, lo cual es altísimo e insostenible en el corto plazo para el sistema de salud. El último decreto con restricciones vence mañana a medianoche y se estudia cómo seguir después del sábado.

Por Dr. Daniel Cassola

Luego del pico de contagios de más de 29 mil casos en un día, hace ya más de una semana, hoy los récords que se registran tienen que ver con las consecuencias de esa avalancha de casos. Nunca hubo tanta gente en Argentina cursando la enfermedad al mismo tiempo, ni las camas de terapia intensiva tuvieron el nivel de ocupación que tienen ahora ni los registros de fallecidos, el peor indicador de la pandemia, dieron números tan altos.

Por eso es que, con el diálogo retomado entre los gobiernos de Nación, Provincia y Ciudad, se estudia cómo seguir después de mañana viernes, cuando venza el último decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente. En ese sentido, hoy es un día en el que hay un sinfín de conferencias virtuales, reuniones y contactos para llegar a algún tipo de acuerdo, lo que no se pudo conseguir quince días atrás.

En principio hay acuerdo para sostener la restricción para circular entre las 20 y las 6 con un refuerzo de los controles para los vehículos particulares y el movimiento en transporte público. Incluso se habla de la posibilidad de cerrar varios accesos entre ciudad y provincia para que todos los que viajen en el horario prohibido deban pasar por un chequeo. Está también en estudio la posibilidad de adelantar dos horas la restricción durante los fines de semanas, cuando sería de 18 a 6, para desalentar las reuniones sociales.

En cuanto a las actividades comerciales es probable que se vuelva a prohibir el ingreso a los locales medianos y pequeños, que deberán operar atendiendo desde la puerta. Es seguro, por otra parte, que los shoppings permanecerán cerrados durante otras dos semanas. La producción en las fábricas se mantendrá siempre y cuando la empresa garantice el transporte de sus trabajadores. El objetivo es no recargar el transporte público.

Un punto clave es la construcción, actividad sobre la que todavía no hay una definición. Sus trabajadores usan mayoritariamente el transporte público y recargan la circulación, pero el gobierno no quiere frenarla porque tiene un alto impacto en los números de empleo y pobreza. Paralizar la construcción es dejar sin trabajo y empobrecer a trabajadores que no tienen capacidad de ahorro.

También se volverá a insistir en que todas las actividades profesionales se realicen bajo la modalidad del home office ya sean abogados, contadores, administrativos o trabajadores del Estado. Otro punto a resaltar será el cierre de los gimnasios que funcionan en espacios cerrados, algo que consideran que se debería haber hecho y no se controló. Por último, el gran punto de desacuerdo en las últimas semanas, o sea la educación, funcionaría bajo un régimen mixto. El gobierno nacional estaría a favor de abrir las escuelas algunos días para la primaria y los más chicos mientras que el gobierno porteño aceptaría que el secundario, por dos semanas, sea enteramente virtual.

Todas estas medidas pueden sonar muy bien o muy mal, según como se las juzgue, en la teoría, pero lo que importa es la práctica. Si, por poner un ejemplo, se prohíbe la actividad en los gimnasios y luego no se controla la restricción no sirve de mucho. Por eso el mayor énfasis que se va a hacer es en la necesidad de que cada quien controle su jurisdicción. Entre hoy a última hora y mañana tendremos novedades para saber cómo sigue la vida después de 13 meses de pandemia.

.

También te puede interesar...