Empresa argentina anuncia avances clave en un tratamiento biosimilar para la enfermedad de Fabry

Por Redacción Curar con Opinión

La empresa de biotecnología argentina Biosidus comunicó este lunes «avances prometedores» en el desarrollo de un tratamiento biosimilar para la enfermedad de Fabry. Este nuevo fármaco promete ser una alternativa más segura, eficaz y económica para los pacientes, además de beneficioso para la sostenibilidad del sistema de salud.

El laboratorio informó que su medicamento biosimilar, basado en la agalsidasa beta, ha superado con éxito las pruebas iniciales y se encuentra en la fase final de desarrollo. Las pruebas definitivas se realizarán en los próximos meses, con vistas a su comercialización en Argentina durante el segundo semestre de 2025.

La enfermedad de Fabry, un trastorno genético poco común que afecta a una de cada 20.000 personas en su forma clásica, es causada por la deficiencia de una enzima que interviene en la digestión de ciertos lípidos. Estos lípidos se acumulan en los tejidos, causando daños progresivos en órganos como el corazón y los riñones, y pueden derivar en insuficiencias graves.

Juan Manuel Politei, médico neurólogo y coordinador del estudio, explica que la enfermedad puede manifestarse en edades tempranas o adultas, presentando síntomas como dolor en extremidades, problemas gastrointestinales, lesiones cutáneas, pérdida de audición y sudoración anormal.

El tratamiento habitual es la terapia de reemplazo enzimático, que consiste en la infusión intravenosa de la enzima deficiente cada 14 días, de por vida. Sin embargo, esta terapia tiene un elevado costo, lo que ha llevado a una creciente tendencia mundial hacia el desarrollo de biosimilares.

Biosidus destaca que este nuevo fármaco será una versión más accesible y económica, sin comprometer la calidad ni la eficacia del tratamiento. Según la doctora Viridiana Berstein, gerente de investigación clínica de Biosidus, actualmente solo existen dos biosimilares para tratar Fabry, disponibles en Corea del Sur y Japón, lo que subraya la importancia del avance argentino.

«Es la primera vez que un laboratorio argentino demostrará que un biosimilar no tiene diferencias respecto al medicamento original», afirmó Berstein. «El objetivo es que el tratamiento sea igual de bueno, pero accesible para pacientes y sistemas de salud que enfrentan altos costos».

El alto costo de la terapia de reemplazo enzimático ha convertido a este tratamiento en uno de los más judicializados en Argentina. Muchas personas solo acceden a él mediante recursos legales, lo que genera tensiones en el sistema de salud.

Mario Koch, director de operaciones comerciales para el sur de Latinoamérica de Biosidus, señaló que este avance reducirá significativamente los costos del tratamiento, aliviando la carga sobre el sistema de salud y permitiendo que más pacientes accedan al mismo sin necesidad de acudir a la vía judicial.

«Un producto biosimilar, especialmente para un tratamiento de por vida, ayudará a la sostenibilidad del sistema y brindará una redistribución de los recursos hacia otras patologías», agregó Koch.

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