En la meseta alta y a la espera de un llamado de Moscú

Los casos se desaceleraron en buena parte del país aunque muchos departamentos todavía registran un crecimiento importante. El AMBA y el NEA son las zonas donde, desde diciembre, se registran los mayores aumentos. Se espera una comunicación de la capital rusa para emprender los vuelos y traer más vacunas.

Por Dr. Daniel Cassola

El pico crítico que llevó a imponer ciertas medidas de restricción para circular en la noche y que acortó el horario de trabajo de los locales gastronómicos parece haber pasado. Esto es, como siempre en la pandemia, al menos por ahora. Según el análisis de la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, en la presentación pública de los datos sobre coronavirus “el crecimiento de los nuevos casos reportados se ha desacelerado pero estamos en una meseta alta y la necesitamos bajar”.

Además la funcionaria informó que en las últimas semanas se detuvo el descenso en el índice de positividad, lo que quiere decir que de los que concurren al hisopado o el test cada vez son más los que dan positivo. Por ahora el análisis de la pandemia en Argentina indica que el pico se dio en octubre, momento a partir del cual los casos comenzaron a descender, hasta mediados de diciembre cuando se registraron nuevos aumentos. Ahora ese segundo momento de crecimiento se frenó o se desaceleró.

Al respecto, Vizzotti señaló que “si bien todavía no tenemos impacto en el sistema de salud, si el aumento de casos se sostiene, va a suceder, por eso necesitamos disminuir la transmisión para evitar tensar al sistema”. Por lo pronto la fase de DISPO (Distanciamiento Social Preventivo Obligatorio) actual vence el próximo fin de semana cuando termina el primer mes del año. Es esperable que el gobierno renueve el decreto aunque no se sabe por cuánto tiempo más ocurrirá.

Fases de crecimiento, mesetas altas, desaceleración, pico, segunda ola. Todo este vocabulario continuará presente hasta que la vacunación provea de una inmunidad considerable contra la pandemia. Al día de hoy se aplicaron en Argentina alrededor de 250 mil dosis uno de la vacuna Sputnik V y un puñado de dosis dos. Mayormente las recibieron trabajadores del sistema de salud y otros esenciales. Es un primer paso en una maratón. Falta muchísimo para que la vacunación comience a ser un factor posible en el análisis.

En el gobierno están a la espera de un llamado de Moscú para ir a buscar una nueva partida de un millón de dosis que estaban acordadas para antes de fin de mes. En principio los aviones de Aerolíneas Argentinas iban a partir el jueves pasado, luego el domingo pero lo cierto es que todavía no arrancaron los motores. El Fondo de Inversión Directa de Rusia dijo que las vacunas están disponibles pero todavía no dio el visto bueno para la entrega.

En casi todo el mundo hay problemas con los plazos de entrega de las vacunas. En Europa Pfizer tiene un atraso de prácticamente un mes en las entregas. Se cree que las farmacéuticas sobrevendieron una producción que todavía no habían realizado y ahora se están viendo los inconvenientes. Los rusos todavía tienen unos días más para cumplir con lo que se había acordado. Las próximas vacunas que lleguen servirán para completar a los agentes sanitarios que se quieran vacunar (la vacunación es voluntaria) y para iniciar el operativo en los mayores de 70 años y en quienes viven en geriátricos.

Más adelante en el cronograma aparece el acuerdo con Oxford y AstraZeneca para la provisión de 22 millones de vacunas en marzo. Claro que para eso todavía falta más de un mes, lo que en tiempos de pandemia es una enormidad. Así las medidas efectivas para la lucha cotidiana siguen siendo las de siempre: barbijo, higiene y distancia.

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