Estados Unidos vuelve a enfrentar brotes de sarampión y refuerzan el llamado urgente a la vacunación

Estados Unidos atraviesa un nuevo escenario de alerta sanitaria ante el aumento sostenido de casos de sarampión en distintos estados, una situación que reavivó la preocupación de las autoridades de salud pública por el riesgo de perder el estatus de eliminación de la enfermedad, alcanzado oficialmente en el año 2000.

Por Dr. Daniel Cassola

En este contexto, funcionarios federales volvieron a insistir en la importancia de la vacunación como principal herramienta de prevención. El administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, el doctor Mehmet Oz, fue una de las voces que tomó mayor visibilidad al advertir públicamente sobre el avance de los brotes.

Durante una entrevista televisiva, el funcionario instó de manera directa a la población a completar los esquemas de inmunización. “Por favor, vacúnense”, expresó, al subrayar que el sarampión no es una infección menor y que representa un riesgo real, especialmente para los niños.

Las declaraciones de Oz se producen en un momento delicado para el sistema sanitario estadounidense. En las últimas semanas se confirmaron brotes activos en Carolina del Sur, donde el número de casos ya superó el registrado en un episodio previo ocurrido en Texas, y también en zonas cercanas a la frontera entre Utah y Arizona. En la mayoría de los casos, los afectados son menores de edad que no contaban con el esquema completo de vacunación.

El resurgimiento del sarampión ocurre en un contexto marcado por la caída de las coberturas vacunales y el aumento de las exenciones, un fenómeno que las autoridades federales vinculan con la creciente desconfianza hacia las vacunas. Datos oficiales indican que la proporción de niños con exenciones por motivos personales, religiosos o filosóficos alcanzó niveles récord en los últimos años, una tendencia que se profundizó tras la pandemia de COVID-19.

Durante su intervención en el programa “State of the Union” de CNN, Oz reconoció que no todas las enfermedades infecciosas implican el mismo nivel de riesgo, pero enfatizó que el sarampión sí justifica una respuesta sanitaria contundente. “No todas las personas son igualmente susceptibles, pero el sarampión es una enfermedad grave”, afirmó, al recordar que puede provocar complicaciones severas, hospitalizaciones e incluso la muerte.

El funcionario también buscó despejar dudas sobre el acceso a la inmunización, al asegurar que tanto Medicare como Medicaid continuarán cubriendo la vacuna contra el sarampión. “Nunca habrá una barrera para que los estadounidenses accedan a esta vacuna”, sostuvo, en un intento por reforzar la confianza en el sistema de salud y en las políticas de cobertura pública.

El debate sobre la vacunación se vio atravesado, además, por el clima político. Oz hizo referencia a las controversias generadas por declaraciones de figuras públicas escépticas frente a las vacunas, como Robert F. Kennedy Jr., aunque aclaró que, más allá de sus críticas al calendario de inmunización en general, también ha respaldado la vacunación contra el sarampión en distintas oportunidades.

La situación sanitaria se complejiza aún más por recientes cambios en las recomendaciones oficiales de vacunación impulsados por sectores del gobierno republicano, que eliminaron o flexibilizaron algunas indicaciones para niños. Especialistas advierten que estas decisiones contribuyeron a la reducción de las tasas de cobertura y al aumento de enfermedades prevenibles, como el sarampión y la tos ferina, que habían sido controladas durante décadas.

A más de veinte años de haber logrado la eliminación del sarampión, Estados Unidos enfrenta ahora el desafío de sostener ese logro en un escenario de polarización, desinformación y menor adhesión a las políticas de inmunización. Las autoridades sanitarias coinciden en que revertir esta tendencia será clave para evitar que una enfermedad altamente contagiosa vuelva a instalarse de manera endémica en el país.

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