Exigen que las etiquetas de ‘comida chatarra’ cuenten con más información


Por Redacción Curar con Opinión

En los últimos años el exceso de peso, y la obesidad particularmente, aumentaron a una velocidad preocupante en Argentina. Las agresivas campañas de marketing de productos alimenticios no saludables y la falta de información clara y sencilla en los envases de estos productos, son dos factores claves que explican esta tendencia en aumento.

“Nos engañan para intentar que consumamos esas cosas”; “Están constantemente bombardeándonos con publicidades”; “Bebidas, helados, galletitas, snacks… vemos de todo”; “Apuntan a nosotros porque somos los más vulnerables y los más fáciles de tentar” son frases que repiten las y los adolescentes entrevistados. En nuestros país, el exceso de peso figura como el problema más grave de malnutrición en niños, niñas y adolescentes, con una prevalencia del 13,6% en menores de 5 años y del 41,1% en el grupo de 5 a 17 años, según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2018).

El bombardeo de publicidad, que se da por múltiples canales (redes sociales, envases, televisión, entre otros), influye en las preferencias de consumo de niños, niñas y adolescentes e impacta en el desarrollo de la obesidad. La acción e intervención del Estado es clave e irremplazable para evitar esta exposición constante al marketing de productos alimenticios no saludables. En este sentido, el primer paso es avanzar con un etiquetado frontal de advertencias que identifique a los productos que contienen nutrientes críticos (sodio, azúcar, grasas, etc) en exceso para, a partir de ahí, establecer una restricción del marketing de dichos productos.

El etiquetado frontal de advertencias es una política de salud clave e inicial para mejorar los entornos alimentarios. Así lo indicó recientemente el Relator Especial sobre el Derecho a la Salud de las Naciones Unidas, quien manifestó que el etiquetado de advertencias es un primer paso para que “los Estados adopten un conjunto de medidas adicionales que promueven y protegen el derecho a la salud”. A su vez, esta medida fue reconocida por diversos organismos como OMS y OPS como uno de los mecanismos más efectivos para prevenir la malnutrición.

La evidencia es contundente en relación al mejor sistema de etiquetado a implementar: distintos estudios realizados en Latinoamérica han comprobado que el sistema de advertencias es superior a otros sistemas como el GDA, el Nutriscore y el semáforo en cuanto ayuda a que las y los consumidores puedan identificar con mayor facilidad los productos menos saludables y así modificar la compra. En la región ya se encuentra implementado en México, Perú y Chile. Un estudio que evalúa el impacto de la medida en Chile, demostró que la compra de bebidas con alto contenido en azúcar disminuyó en casi un 24% tras la implementación del etiquetado.

A nivel nacional, un estudio de FIC Argentina demuestra que el sistema de advertencias con formato de octógono es el más adecuado a ser implementado en Argentina. “Sólo resta que el Estado Argentino avance con la sanción del etiquetado de advertencias para regular de manera efectiva la información que deben contener los envases. Esta política, además, garantiza el derecho a la información de las y los consumidores y le pone un límite a las empresas que actualmente incorporan mensajes confusos y agresivas técnicas de marketing para atraer a la población al consumo de productos no saludables”, concluyó Leila Guarnieri, investigadora del área de políticas de alimentación saludable de FIC Argentina.

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