Por Redacción Curar con Opinión
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) ha desarrollado un mamógrafo óptico revolucionario que promete revolucionar el diagnóstico de enfermedades mamarias, especialmente el cáncer de mama. Este dispositivo, denominado Mamoref, se distingue por su accesibilidad, precisión y, lo más importante, la eliminación de la exposición a radiación, lo que puede contribuir significativamente a la detección temprana de enfermedades asociadas.
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común entre las mujeres, y cualquier avance en su identificación temprana es una noticia bienvenida. El nuevo mamógrafo, desarrollado en colaboración entre la UNICEN y la empresa Bionirs, está diseñado para brindar una experiencia de diagnóstico más cómoda y efectiva para las mujeres.
El mamógrafo Mamoref utiliza luz infrarroja en lugar de rayos X o ultrasonidos para obtener imágenes de la mama. La luz se absorbe de manera diferente en tejidos oxigenados y no oxigenados, lo que proporciona información tanto estructural como metabólica. Esta característica permite identificar claramente la firma metabólica de un tumor maligno, ya que los tumores malignos requieren un suministro de sangre oxigenada para crecer y expandirse.
Lo que distingue aún más a Mamoref es su comodidad y precisión. Las pacientes solo necesitan sentarse y apoyar una mama en el dispositivo, sin necesidad de comprimir el tejido mamario. Además, el estudio se puede realizar tantas veces como sea necesario, lo que resulta especialmente útil para el seguimiento de tratamientos cuando ya se ha confirmado un diagnóstico de cáncer.
El proceso es rápido, tomando solo cinco minutos, y no requiere radiación ni la molestia asociada con la compresión de las mamas en mamografías convencionales.
El desarrollo de Mamoref es el resultado de una exitosa colaboración entre el sector público y privado, en la que la empresa Bionirs, una start-up creada a partir de la asociación entre la Universidad, el CONICET y el Grupo Sancor, desempeñó un papel fundamental. La empresa busca resolver problemas específicos de salud femenina y reducir la desigualdad en el acceso a la atención médica.
Actualmente, los prototipos de Mamoref están siendo validados en pruebas clínicas en un hospital de Mar del Plata. A pesar de los resultados alentadores hasta ahora, se requiere un mayor apoyo financiero del sector privado para escalar la producción y llevar esta tecnología innovadora a las instituciones de salud a nivel municipal y provincial.









