La adicción no es un modo de vida sino una enfermedad

 

Por Dr. Daniel Cassola

Las peripecias que está viviendo la estrella televisiva Moria Casán en Paraguay nos sirven de disparador para tocar un tema verdaderamente sensible: las adicciones.

Durante años muchos medios de comunicación han transmitido mensajes errados sobre la adicción y las distintas sustancias. Incluso hoy se continúan emitiendo historias sobre adicciones de manera completamente acrítica.

Ser adicto a una o varias drogas no constituye un estilo de vida glamoroso y envidiable. Es, lisa y llanamente, una enfermedad, que como cualquier otra, debe ser tratada.

Junto con este mensaje suele estar asociado otro relativo al consumo de la marihuana. Al decir de ciertos medios la marihuana parece una hierba prácticamente inocua y natural, y su consumo es inofensivo e incluso medicinal.

Todo esto es un error. En uno de los últimos informes de la ONU sobre adicciones se advierte sobre el creciente consumo de marihuana, que estaría por alcanzar al de tabaco.

También hay cada vez más investigaciones científicas que establecen el daño que produce la marihuana en el cerebro de las personas.

Citamos algunos ejemplos que se utilizan en el mencionado informe de la ONU. La marihuana afecta la capacidad cognoscitiva, sobre todo en adolescentes. O sea, lo alumnos que consuman es más probable que aprendan y rindan menos que los que no.

Por otra parte se vincula a la marihuana como disparador de cuadros de angustia, de problemas motores y, si se trata de un consumo adictivo y a largo plazo, se la ha vinculado con la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, dado que la marihuana permanece en el cuerpo (y en el cerebro) mucho tiempo, es importante conocer cuánto tiempo la memoria (y otras funciones cognitivas) pueden ser afectadas. De ahí la importancia que adquirieron recientes investigaciones que demostraron que los efectos residuales de la marihuana en las funciones cognitivas permanecen por más de 48 horas.

De hecho, según los estudios, una persona que fuma marihuana con cierta regularidad es probable que nunca esté totalmente libre de los efectos en su pensamiento o resolución de problemas, viviendo de manera constante en un estado de “compromiso cognitivo”.

En ese sentido, los grandes consumidores mostraron tener mucha menos flexibilidad mental en la resolución de problemas que los consumidores leves. Asimismo, los grandes consumidores mostraron un deterioro en su memoria, aunque este problema no quedó en evidencia en todos los tests de memoria que les fueron tomados.

En conclusión, la adicción es una enfermedad y la marihuana no solo una droga de inicio sino que se trata de un consumo que puede comprometer muy gravemente la salud de una persona.

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