Por Dr. Daniel Cassola
Venimos de un fin de semana repleto de efemérides. Ayer no solo fue el Día de la Primavera, sino también el Día del Alzheimer y el día de los trabajadores de la sanidad a quienes les enviamos el correspondiente saludo.
Pero el sábado también fue una jornada importante. Como todos los 20 de septiembre, quienes pudieron celebraron el Día del Jubilado. Esta fecha se instaló porque el 20 de septiembre de 1904 se sancionó la primera ley de jubilaciones en Argentina, es este caso correspondiente a los trabajadores estatales.
Para pensar en lo que debería significar ser jubilado basta con analizar la palabra. Jubilación proviene del vocablo jubileo, que condensa al menos dos significados importantes.
En primer lugar tiene connotación religiosa. Jubileo era el año sabático que los creyentes le dedicaban a Dios. Por otra parte, la palabra tiene un origen romano, ya que el júbilo era usado como expresión de alegría y felicidad.
O sea que si nos fijamos puramente en el contenido de la palabra, la jubilación debería ser un período de descanso y alegría.
Hoy, 110 años después de la sanción de la primera ley de jubilaciones, hay muchos beneficiarios que tienen que pelear para llegar a fin de mes.
Más del 50 por ciento de los jubilados cobra la jubilación mínima de 3231 pesos. Por otro lado, el 75 por ciento de todos los adultos mayores posee como cobertura de salud a PAMI, que muestra constantes dificultades para brindar sus prestaciones.
El último inconveniente al que sometieron a sus afiliados tiene que ver con los medicamentos. La semana pasada se dio un paro escalonado de las farmacias, que alternadamente, fueron cortando sus servicios al PAMI en todo el país.
Todas estas cuestiones son parte de un problema mucho mayor que venimos desarrollando todos los lunes. La sociedad no está preparada y no hay planificación alguna para el fenómeno poblacional que significa tener un sector de adultos mayores cada vez más populoso y numeroso.
Los millones de adultos mayores argentinos tienen una serie de necesidades y derechos por cumplir que hoy no están debidamente atendidos.
Esto lo decimos para que el período de la jubilación vuelva a concordar con el significado original de la palabra y pueda ser un tiempo de descanso y alegría. Como corresponde.










