La segunda ola golpea al interior y hay pacientes que esperan por la liberación de una cama


Neuquén, Río Negro y Santa Fe, en particular el aglomerado urbano de Rosario, se encuentran con sus sistemas sanitarios al límite o ya sobrepasados. En otras provincias se adoptan más medidas restrictivas para frenar los contagios. Incluso en Mendoza, donde gobierna la oposición reacia al DNU presidencial, se dictan nuevas prohibiciones.

Por Dr. Daniel Cassola

Fueron varias las ocasiones en las que el presidente de la nación Alberto Fernández justificó las medidas que se tomaron y se toman en la pandemia contra el coronavirus con la frase “es necesario para que a ningún argentino le falte una cama”. Eso que tanto temía el presidente está pasando, al menos en Neuquén, y es un drama que se podría extender a otras localidades del país.

Ayer por la tarde el sistema de salud de Neuquén junto con las autoridades sanitarias provinciales firmaron un comunicado en el que se sostiene que “la capacidad de internación en la provincia alcanzó su límite máximo y 54 pacientes se encuentran esperando una cama para internarse”, de los cuales 18 que requieren una cama en terapia intensiva.

“Estamos en un momento crucial. Es necesario que se tomen medidas tendientes a disminuir la circulación viral en todo el territorio provincial”, ruega el comunicado. “Los equipos de salud han dado todo de sí, y aún más. Como comunidad, la pandemia nos exige adaptarnos a modos desconocidos de vivir y relacionarnos, hoy necesitamos renovar el compromiso de todos y todas para seguir cuidándonos y cuidar a los demás ya que ninguna cama de terapia intensiva asegura la curación de un cuadro clínico de Covid-19”, finaliza.

En un drama similar podría ingresar Rosario, una de las ciudades más importantes del país, en las próximas horas. El director de Tercer Nivel del Ministerio de Salud provincial, Rodrigo Mediavilla, confirmó ayer que queda una sola cama crítica en el sector público, mientras que el sur santafesino se sostiene solo con cinco camas vacantes. El colapso en Rosario y la región marca la realidad que atraviesa la provincia por el alto amesetamiento de la segunda ola de coronavirus.

“Teníamos dos camas libres, una en el Modular y otra en el Centenario, pero la del Modular se ocupó, con lo cual nos queda una cama crítica libre en Rosario”, alertó Mediavilla. A su vez, comentó que “el Hospital Provincial está totalmente ocupado y la segunda cama libre pública está en Cañada de Gómez”, es decir, a más de 60 kilómetros de Rosario. “En el sur de la provincia ninguna región escapa a las estadísticas. Casilda tiene dos camas libres, Firmat no tiene camas y Venado, donde derivan 37 localidades, tiene dos camas libres, con lo cual el sur santafesino está sostenido por cinco camas”, informó el funcionario del área de salud. “No estamos en el peor momento, si no bajan los contagios vamos a ver la película europea en la que hubo gente que no pudo ser atendida”, finalizó.

En otras provincias comienza a ver venir el aluvión y avanzan con las medidas. Como muestra vale citar el caso de Mendoza, cuyo gobernador Rodolfo Suárez, de la oposición al gobierno nacional, es uno de los más reticentes a adoptar restricciones, en sintonía, por ejemplo, con Horacio Rodríguez Larreta. Allí, si bien no se suspenden por ahora las clases presenciales, se avanza con prohibiciones para comprar en los negocios según la terminación del número de DNI. Los pares podrán comprar algunos días y los impares otros.

La segunda ola golpea fuerte a todo el país. La crisis sanitaria escapa por mucho a los límites del AMBA. Los casos no bajan y continúan clavados en un promedio de 20 mil por días luego de dos semanas. Es un ritmo que el sistema de salud no puede tolerar.

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