Las inundaciones ya no pueden sorprender a nadie

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Las inundaciones se produjeron en distintos barrios y partidos de la provincia de Buenos Aires.

Por Dr. Daniel Cassola

El dicho dice que siempre que llovió, paró. Lo que a esta altura debemos tener en claro que a la inversa también es cierto. Siempre que paró, volvió a llover.

Solo con las notas que hicimos en los últimos días nos enteramos que Luján se inundó por lo menos cinco veces en lo que va del año. Y Laferrere, en La Matanza, ya superó las diez inundaciones en el año.

Ante este panorama la naturaleza ya no puede ser la excusa. Todos sabemos que va a llover fuerte después de días de mucho calor. Estamos recién empezando la primavera. Es muy probable que este ciclo se repita en los próximos meses.

Lo que no se puede hacer es solucionar en horas lo que no se hizo en años. Nos referimos a la falta de previsión y obras para contener la inundación.

Hay algunas cuestiones que, al parecer, están fallando. En primer lugar, se podrían extender alertas para que la población pueda prever las inundaciones. Si sabemos que va a llover mucho, hay que hacerlo público y alertar.

Ayer desde Laferrere nos comentaron que no había centros de evacuados para satisfacer la demanda. Hay que designar lugares de este tipo con anticipación, en zonas que ya sabemos que no se inundan.

También se podrían formar cuerpos vecinales con instrucción en Defensa Civil, para que todos sepamos lo que hay que hacer ante una inundación.

Por otra parte, las empresas de servicios públicos deben ser instadas a que mantengan en orden y condiciones aceptables el cableado público, y así evitar accidentes o cortes masivos de luz ante la lluvia.

Como última sugerencia, se debe instruir a la población sobre los peligros sanitarios de una inundación. Por ejemplo, todo artículo comestible que haya estado en contacto con el agua de la inundación hay que tirarlo, no se puede consumir.

En las últimas horas vemos intendentes y gobernadores que se pelean por quién tiene la culpa, quién hizo las obras y quién autorizó la construcción de barrios sobre humedales, etcétera.

Además de que parece de mal gusto hacer campañas mientras la gente está inundada, hay que decir que lo que desnudan las peleas políticas del día después es la falta de planificación a todo nivel. Nacional, provincial y municipal.

Siempre que llovió, paró. Y siempre que paró, volvió a llover. Es así desde el principio de los tiempos. Lo que sería realmente novedoso es que alguna vez nos pongamos las pilas para solucionar los problemas de la gente cuyo hogar se inunda cada vez que llueve.

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