Agua, sol, comidas e insectos: fuentes de alergias que se potencian en el verano

Por Dr. Daniel Cassola

El verano y las actividades que conllevan las vacaciones pueden depararnos la aparición de una alergia de la que no teníamos noticias. Por ejemplo, la exposición al agua puede dispararnos urticaria en la piel.

Generalmente se presentan como una reacción a la temperatura del agua o la presión. El caso más frecuente se da luego de bañarse en agua muy fría en un día de mucho calor. ¨La urticaria por frío en particular es mucho más severa durante los meses de verano y se manifiesta generalmente con una reacción urticariana, a veces, incluso con pérdida de conocimiento en pacientes que se han expuesto al agua fría en un día de calor¨, explica Jorge Máspero, médico especialista en alergias y director de la Fundación CIDEA (Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias).

Otro clásico generador de problemas para la piel es el sol. Ya sea por la exposición desmedida y la generación de quemaduras o por los productos que podemos utilizar para intentar un alivio. Ambas cosas pueden generar alergias, por ello se habla de fotoalergias o fito fotoalergias. En el segundo caso la reacción ante los productos que contienen savia vegetal es la más frecuente.

También esta es una época en el que modificamos nuestras costumbres alimenticias. El desbalance puede comenzar en las fiestas pero se puede extender además durante las vacaciones.

Según explica Máspero la ingesta de algunas comidas que habitualmente no se consumen como, por ejemplo, mariscos, camarones y langostinos, “tienen como hecho llamativo que en un porcentaje de pacientes con alergia a ácaros les van a desencadenar reacciones alérgicas, fundamentalmente urticaria y angioedema”.

Ello se debe a que esos moluscos comparten con los ácaros algunas proteínas, de modo tal que los pacientes con alergias respiratorias al ingerir camarones o langostinos en muchos casos tienen reacciones alérgicas cutáneas. “No les ocurre a todos ellos, solamente a un porcentaje pero debe ser tenido en cuenta porque suele repetirse”, agregó el especialista en diálogo con Perfil.

El cuarto y último punto que hay que desarrollar tiene que ver con los insectos y sus picaduras, a las cuales nos exponemos con más frecuencia en la medida en que pasemos más tiempo al aire libre.

 

Para alguien que tiene una alergia en la piel de base una picadura de un mosquito, una hormiga, una avispa o una abeja puede ser un gran problema. Por ello, es fundamental tener en cuenta que si luego de una picadura los síntomas exceden la reacción local, la persona debe ser evaluada por un profesional.  La severidad puede variar dependiendo de la zona donde el insecto pica, las más peligrosas son en las partes del cuerpo muy vascularizadas como, por ejemplo, la cabeza, los dedos, los labios o los genitales.

La consecuencia más terrible de una reacción alérgica por una picadura es el shock anafiláctico que puede terminar en la muerte. Son muy pocos casos pero suceden, por lo que es más que recomendable estar atentos.

El propósito de estas líneas no es alertar desmedidamente ni intentar impedir que la gente disfrute de sus vacaciones. Simplemente se trata de ser conscientes, de poder prevenir un disgusto en un momento que se supone de relax y esparcimiento.

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