Por Dr. Daniel Cassola
Así, sin rodeos, tal como expresa el título es la conclusión a la que se arribó en un Congreso sobre alimentación organizado conjuntamente por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina (UCA).
En promedio, los argentinos comemos más del doble de carnes, harinas y dulces de lo ideal. En contrapartida, ingerimos menos de un tercio de las frutas y legumbres que necesita el organismo, y menos de la mitad de las verduras y lácteos que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Según los especialistas que disertaron en el congreso, la Argentina ostenta uno de los consumos más altos, a nivel mundial, de sodio, pan y gaseosas.
Otra cara del fenómeno es lo que se ha dado en llamar como la “crisis de la comida casera”. Solo en la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 600 pizzerías, 120 locales de comidas rápidas y 700 agencias de delivery de distintos productos alimenticios.
Más allá de lo que comemos hay una serie de factores que los especialistas destacan a la hora de hablar de este déficit alimenticio.
En primer lugar se nota una pérdida de la mesa familiar. Hoy los chicos suelen comer mientras juegan con una consola o una computadora, y hay una invitación constante al consumo. Por decirlo en otras palabras, antes se comía una sola vez y todos juntos.
También se destaca que los adolescentes, desde hace años ya, eligen a los locales de comida rápida como punto de encuentro.
Por último se destaca el problema de la información. Las dietas que se ponen de moda y que provocan bruscos descensos, y luego ascensos, en el peso conspiran contra la alimentación saludable.
De la misma manera hay que mencionar a las etiquetas, la mayoría de las cuales es ilegible para adultos, incluso con anteojos.
Los médicos presentes en el congreso destacaron que el 66 por ciento de los adultos no puede leer o no sabe cómo leer una etiqueta de un producto alimenticio. Esto es particularmente riesgoso en pacientes de enfermedades de riesgo.
Todo el comentario viene a colación porque en los últimos tiempos se ha detectado un aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, y hasta el hígado graso no alcohólico, cada vez en edades más tempranas.
Para no llegar a estos cuadros, además de hacer ejercicio, les recomendamos moderación a la hora de consumir productos que ya deberíamos saber que, en exceso, nos perjudican.










