Por Redacción Curar con Opinión
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte entre las mujeres, aunque una gran parte de ellas todavía las percibe como un riesgo menor frente a otras patologías como el cáncer. Un relevamiento realizado por el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que el 52% de las mujeres mayores de 50 años evaluadas presentaba signos de aterosclerosis, una enfermedad vascular silenciosa que puede derivar en infartos y accidentes cerebrovasculares.
Los datos surgieron durante la campaña Semana de la Salud Cardiovascular, en la que participaron más de 400 personas. Entre las mujeres estudiadas, con una edad promedio de 58 años, más de la mitad presentaba placas de ateroma en sus arterias, una señal de daño vascular que suele desarrollarse durante años sin generar síntomas evidentes.
Los especialistas advierten que la baja percepción del riesgo sigue siendo uno de los principales obstáculos para la prevención. Casi la mitad de las participantes consideró que el cáncer es la principal causa de muerte femenina, cuando las enfermedades cardiovasculares ocupan el primer lugar tanto en mujeres como en hombres a nivel mundial.
La situación resulta especialmente preocupante porque se estima que más del 80% de los eventos cardiovasculares graves podrían prevenirse mediante controles médicos periódicos y hábitos saludables. Sin embargo, muchas mujeres postergan la evaluación cardiovascular hasta después de la menopausia, cuando el riesgo ya se encuentra aumentado por la disminución de la protección hormonal natural.
La aterosclerosis consiste en el endurecimiento y estrechamiento progresivo de las arterias debido a la acumulación de grasa, colesterol y procesos inflamatorios. Este daño puede comenzar a edades tempranas y evolucionar silenciosamente durante décadas. Cuando afecta las arterias coronarias puede provocar un infarto agudo de miocardio, mientras que si compromete la circulación cerebral aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular.
El relevamiento también mostró que el 22% de las mujeres con hipertensión desconocía que padecía esta condición, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Además, aproximadamente la mitad de las participantes llevaba una vida sedentaria.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan controlar regularmente la presión arterial, los niveles de colesterol y glucosa, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera frecuente, evitar el tabaquismo y sostener un peso saludable. También destacan la importancia de aprovechar los controles ginecológicos y obstétricos como oportunidades para evaluar el riesgo cardiovascular y promover estrategias de prevención temprana.









