Médicos advierten sobre la necesidad de aumentar la vacunación en personas mayores

En el marco del XX Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría, médicos geriatras e infectólogos destacaron la importancia de aumentar los niveles de vacunación en personas mayores.

Por Dr. Daniel Cassola

Esta recomendación se hizo con el objetivo de prevenir enfermedades infecciosas y preservar la funcionalidad de los adultos mayores. Durante el evento se presentó el «Documento de consenso sobre el uso de vacunas en personas mayores», elaborado por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG).

El Dr. Matías Manzotti, presidente de la SAGG, resaltó la relevancia de la vacunación en los adultos mayores, no solo para prevenir enfermedades, sino también para mantener su capacidad funcional. «La vacunación no solo previene infecciones, sino que también evita el deterioro físico que puede ocasionar una enfermedad en esta etapa de la vida», afirmó.

Por su parte, la Dra. Miriam Rozenek, Directora del Consejo de Infectogeriatría de la SAGG, destacó la necesidad de que los médicos promuevan el cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación (CNV). Asimismo, subrayó la importancia de que los vacunatorios sean accesibles para las personas mayores, no solo en términos de horarios, sino también en su diseño arquitectónico.

El Ministerio de Salud Nacional de Argentina recomienda que las personas mayores de 65 años se vacunen contra la gripe y el neumococo, enfermedades que son consideradas las principales causas de complicaciones en este grupo etario. El CNV establece una dosis anual de la vacuna antigripal y una única dosis de la vacuna conjugada 20 valente contra el neumococo. Además, se incluye la vacunación contra la hepatitis B, la cual es obligatoria para todas las edades, y la vacuna doble bacteriana (contra la difteria y el tétanos).

El «Documento de consenso sobre el uso de vacunas en personas mayores» también destaca la importancia de la vacuna contra el COVID-19, recomendando su aplicación anual, excepto en aquellos mayores severamente inmunocomprometidos, quienes deben recibirla cada seis meses.

Este documento es fruto de un esfuerzo interdisciplinario que incluyó la colaboración de diversas entidades, entre ellas la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Vacunología (SAVE) y la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI), con la participación de 17 expertos de distintas regiones y especialidades.

La Dra. Rozenek también destacó la disminución en las tasas de vacunación desde la pandemia de COVID-19, señalando que muchas personas dejaron de vacunarse no solo contra el virus, sino también contra otras enfermedades inmunoprevenibles. Este descenso en la cobertura se ha observado en todo el país.

La vacunación contra el herpes zóster, también conocida como culebrilla, es otra recomendación importante para los mayores de 70 años, especialmente aquellos con enfermedades crónicas. Esta enfermedad puede reactivarse en la vejez, causando dolor intenso y complicaciones.

El Dr. Manzotti enfatizó que la decisión de aplicar una vacuna a una persona mayor depende tanto de su edad biológica como de su funcionalidad. “En ocasiones, una persona de 60 o 65 años puede estar frágil, mientras que alguien de 80 puede ser robusto y activo. La edad cronológica no es el único factor a considerar”, señaló.

El consenso también aconseja la vacunación contra el virus sincicial respiratorio (VSR) en personas mayores de 60 años con enfermedades crónicas, así como el refuerzo de la vacuna triple bacteriana acelular (difteria, tétanos y coqueluche) en mayores de 65 años.

Finalmente, se discuten las vacunas contra la hepatitis A y el dengue. En cuanto al dengue, aunque su aplicación en personas mayores parece prometedora, el consenso advierte que aún se necesita más evidencia para hacer recomendaciones definitivas.

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