Necesidad de facilitar a toda la población un más fluido acceso a la salud

A mediados del año pasado se ponderaba en esta columna la medida adoptada por las autoridades del ministerio de Salud, destinada a que en los hospitales públicos se otorgaran turnos de atención por teléfono, como fórmula para eliminar las largas y penosas esperas que debían realizar los pacientes. Se advertía entonces que los beneficios de esa medida podrían vislumbrarse con mayor claridad cuando el nuevo sistema despejara algunas dificultades que exhibía en esa etapa inicial. Sin embargo, luego de un comienzo promisorio, ahora se ha convertido en misión imposible la de conseguir en los centros de salud un turno por teléfono. Según se detalló en una nota publicada en este diario, los teléfonos no responden o las líneas se encuentran ocupadas todo el tiempo.Lo cierto es que la mayoría de los pacientes se había volcado a esta modalidad de trámite porque, se sabe, la otra opción para conseguir un turno de atención es la presentarse en los centros asistenciales de madrugada y soportar esperas prolongadas. No obstante, según los testimonios reflejados en la reciente nota, los intentos de concertar ahora las consultas por la vía telefónica resultan infructuosos. Desde el ministerio de Salud se admitió que en algunos establecimientos existen problemas en el funcionamiento del sistema telefónico de obtención de turnos, especialmente en el hospital Rossi de nuestra ciudad, donde, según señalaron, se recibe en estas jornadas mucha cantidad de llamados y es posible que el sistema se sature. En muchas oportunidades se expresó en esta columna que las colas, que constituyen uno de los males que soporta nuestra comunidad en todo tipo de trámites y actividades, se convierten en un verdadero suplicio cuando son personas enfermas o necesitadas de concretar una consulta médica las que deben aguardar doce horas para conseguir un turno en los consultorios externos de algunos de los hospitales públicos de la Región. Se aludió en esas ocasiones a las penurias que deben enfrentar muchas personas, que pasan las noches en vela frente a las ventanillas donde por la mañana les entregarán los números ansiados. En muchas oportunidades, el número de personas que aguarda en mitad de la madrugada ya excede la cantidad diaria de turnos que se ofrece. Alguna gente se recuesta en el suelo para dormir, otros en las pocas sillas existentes y el resto aguarda como puede, soportando todo tipo de incomodidades. De allí que resulte imperioso tomar conciencia y crear condiciones para que el derecho a la salud sea efectivamente satisfecho a través de una prestación hospitalaria regional suficiente, de la mejor calidad, bien equipada, y que no comprometa de ningún modo las necesidades ni hiera la sensibilidad de quienes deben recurrir a ella. Por eso es que deben restablecerse y perfeccionarse medidas que, como la de disposición de turnos por vía telefónica, apunten a facilitar el acceso a la salud de la población.
El Liberal online (Santiago del Estero) – Argentina – Santiago – P. 0

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