“Playas om”: las clases de yoga gratuitas son furor en Pinamar

Son ideales para turistas a los que les cuesta desenchufarse. También hay ofertas en Cariló y Valeria del Mar.

Carolina Jiménez es la profesora de yoga del balneario Mama Concert´s, en el norte de Pinamar. Tiene tatuado un mandala en el omóplato y una frase en el antebrazo: “Perfecto presente”. Frente a ella, con el mar yendo y viniendo de escenografía, sus alumnos ocasionales exhalan fuerte, se limpian de todo lo que ya no necesitan, eso les pide. Cada vez que levanta los brazos y se estira en una línea perfecta, su tatuaje –eso de estar acá, en el presente– recuerda que existe una forma de estar de vacaciones sin estar rumiando futuro, hiperconectados, atentos a todo lo que está pasando allá, en el cemento urbano.

Si hubo un tiempo en el que el gran valor de un balneario era ofrecer conexión –wi-fi gratis y que llegue hasta las carpas–, hoy el gran valor es ofrecer desconexión. O mejor dicho, desconexión con el ruido externo, conexión con el mundo interno. En Mama Concert´s, por ejemplo, Carolina da clases gratuitas martes y jueves y para todos: clientes y turistas que anden de paso, caminando por sus playas mansas, gente de 20 años y de 70, varones y chicas. Sus clases no son tradicionales: integra mindufulness (una técnica basada en la meditación que ayuda a conectarse con el presente para evitar que la mente quede anclada a cuestiones del pasado o imaginando problemas futuros) y uno termina, al mediodía, flojo, calmo, pacificado, “conectado, pero con uno mismo, porque la idea es encontrar equilibrio desde adentro hacia afuera”, dice a Clarín.

“La gente lo valora mucho, viene cada vez más gente y a este balneario, por ejemplo, vienen personas con mucha responsabilidad social, empresarios con gran cantidad de empleados, por ejemplo. A ellos, esta actividad los ayuda a ser más solidarios, empáticos, a no sólo preocuparse por tener sino por ser mejores personas”, sigue. Su filosofía está dibujada en su cuerpo: el mandala, en su omóplato, es un círculo rojo que representa “lo cíclico del universo. Guarda armonía: todo empieza y todo termina, una y otra vez, como el día y la noche, como inhalar y exhalar”. Significa, de algún modo, que los días hay que vivirlos de uno a la vez.

Hay otros balnearios que dan yoga gratis. A Hemingway, en Cariló, también puede ir cualquier turista sin pagar (la mitad de los que toman las clases no son clientes). Ahí dan Kundalini o Ashtanga lento, según el día. “Viene cada vez más gente joven y hombres, algo que no era común hace algunos años. Muchos turistas están buscando una conexión entre cuerpo, mente y alma, más espiritualidad”, explica Luis Imbaldi, encargado del lugar. En el balneario del mismo nombre pero en Valeria del Mar, también hay clases de yoga gratis.

Tanto interés mostraron los turistas que este año, el municipio decidió dar clases gratuitas todas las mañanas –a las 8.30- en la playa que sale directo desde Bunge, en pleno centro. “Acá los turistas vienen con un acelere tremendo, quieren caminar rápido, se enojan si otro va paseando. Por eso el yoga les ayuda a bajar un cambio”, dice Alejandro Apesteguía, secretario de Deportes y Educación Física local. Cada mañana se juntan más de 30 personas. Parte del ejercicio es apagar el piloto automático y aprender a sentir el cuerpo, ser conscientes del olor a mar, registrar qué siente cada dedo del pie cuando toca la arena, qué escuchan los oídos cuando el mar viene y va, qué ven los ojos cuando el mar está revuelto y cuando la espuma parece crema. Entonces, uno en vacaciones puede empezar un día o más, o empezar un día distinto, inspirado, alimentado de una energía desconocida durante el año: la del mar, el viento y la arena.

Fuente: Clarín

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