Por primera vez en la historia hay una vacuna contra la malaria

La recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La inmunización denominada Mosquirix es segura y tiene una eficacia que ronda el 40 por ciento. Se destinará a un uso a gran escala como método complementario de prevención. El paludismo causa alrededor de 400 mil muertes anuales, la mayoría niños africanos menores de cinco años.

Por Dr. Daniel Cassola

La comunidad científica intentó diseñar una vacuna contra la malaria durante más de 100 años y hoy, por primera vez, es una realidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldó por primera vez a una vacuna para que sea administrada a gran escala y agregada al paquete básico de medidas preventivas y diagnósticas. Su nombre comercial es Mosquirix y es fabricada por la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, mostró su satisfacción ante el anuncio. “Comencé mi carrera como investigador en malaria y anhelaba el día en que tuviéramos una vacuna eficaz contra esta antigua y terrible enfermedad. Hoy es ese día, un día histórico. La tan esperada vacuna es un gran avance para la ciencia, la salud infantil y el control de la enfermedad”, expresó ayer en una conferencia de prensa. “Su uso, además de las herramientas de prevención existentes, podrá salvar decenas de miles de vidas de los más jóvenes cada año”, agregó.

La inmunización que recomienda hoy la OMS actúa contra el parásito Plasmodium falciparum, transmitido al ser humano a través de la picadura de las hembras del mosquito Anopheles, el más mortífero del mundo y el más prevalente en el África subsahariana. En 2019 se produjeron 409.000 muertes por paludismo, el 94 por ciento de ellas en este continente, donde los niños son las principales víctimas: más de 260.000 africanos menores de cinco años fallecen cada año por esta enfermedad parasitaria que infecta a unas 200 millones de personas anualmente.

La postura de la OMS, a partir de ahora, será que, en el contexto del control integral de esta patología, se utilice la vacuna RTS,S para la prevención del paludismo en los niños que viven en regiones con transmisión de moderada a alta. Esta deberá administrarse en cuatro dosis en niños a partir de los cinco meses de edad.

Mosquirix fue desarrollada en el Centro de Investigación en Salud de Manhiça o CISM, en Mozambique, uno de los más eminentes espacios consagrados a la innovación médica y científica de África. “Esta es una vacuna que se ha desarrollado en África, para niños africanos y con científicos africanos. Este campo de investigación está plagado de esfuerzos fallidos, y ahora tenemos una que ha demostrado su capacidad para prevenir enfermedades y muertes”, valoró, por su parte Kate O’ Brien, directora del departamento de Inmunización de la OMS.

Tras tres décadas de investigación de esta vacuna, tras demostrarse segura y eficaz en ensayos clínicos, y tras la evaluación positiva en 2015 de la Agencia Europea del Medicamento, la OMS amparó un programa piloto para suministrarla en áreas seleccionadas de Kenia, Ghana y Malawi. Este comenzó en 2019 con una campaña liderada por los ministerios de Sanidad de cada país.

Financiada con 60 millones de euros por la Alianza para las Vacunas Gavi, el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (FMSIDA) y Unitaid, la campaña arrancó con el objetivo de evaluar distintas cuestiones pendientes: la viabilidad de administrar las cuatro dosis recomendadas, el papel de la misma en la reducción de las muertes infantiles y su seguridad en el contexto del uso rutinario.

Los datos recabados en los dos últimos años demuestran que la RTS,S es segura, reduce significativamente las formas graves de la enfermedad que son potencialmente mortales y también que esta puede administrarse con eficacia en entornos de vacunación infantil de la vida real, incluso en tiempos de pandemia, como se ha demostrado desde principios de 2020, con el Covid-19 de por medio.

Dada su eficacia parcial, de un 36 por ciento en niños a partir de los cinco meses de vida, esta inmunización no está pensada como un remedio único, sino como una herramienta complementaria a las ya existentes que ayudará a disminuir la mortalidad infantil. “Una reducción así puede traducirse en decenas de miles de vidas salvadas cada año”, comentó Mary Hamel, líder del Programa de Implementación de la Vacuna contra la Malaria.

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