¿Por qué es importante la campaña de vacunación contra el sarampión y otras enfermedades?

El primero de octubre, el Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña nacional de vacunación. Se aplicarán dosis adicionales de las vacunas contra cuatro enfermedades: sarampión, rubéola, paperas y poliomielitis. El objetivo es sostener la eliminación y el control de estas enfermedades en el país. 

Por Dr. Daniel Cassola

La campaña nacional se extenderá hasta el 13 de noviembre, y está dirigida a todos los niños y niñas de entre 12 meses y cuatro años, independientemente de las vacunas que ya hayan recibido. En todos los casos, se les aplicará una dosis adicional de las vacunas triple viral (contra sarampión, rubéola y paperas) e inactivada antipoliomielítica.

Como todas las vacunas incluidas en el calendario nacional de vacunación, éstas se podrán recibir de manera gratuita en cualquier vacunatorio, hospital público o sanatorio privado, sin necesidad de orden médica. 

En Argentina, tanto el sarampión como la rubéola y la poliomielitis son enfermedades que están eliminadas. Pero, a pesar de que estos virus ya no circulan en el país, aún provocan brotes en otras partes del mundo. Respecto del sarampión, en nuestro país se cerró en marzo del 2020 el brote más extenso desde la eliminación de la circulación endémica del virus. Se inició en agosto de 2019 y fue una señal de alarma sobre la importancia de sostener la vacunación para evitar la reaparición de estas enfermedades transmisibles y prevenibles con las vacunas. 

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa, que puede causar neumonía, convulsiones, meningoencefalitis o ceguera especialmente en los menores de cinco años. Y es mortal en uno de cada 1.000 niños sin vacunar. 

A su vez, la rubéola es una infección por lo general leve, pero en las mujeres embarazadas puede causar el síndrome de rubéola congénita, cuyas consecuencias en el feto pueden ser graves, ya que puede causarle la muerte o traer serios trastornos al recién nacido que se mantienen toda la vida, como discapacidades visuales o auditivas, además de problemas cardíacos, autismo o diabetes.

En tanto, la parotiditis o paperas provoca la inflamación de las glándulas salivales y eso genera su característica hinchazón de las mejillas, y en algunos casos raros también puede causar complicaciones severas como meningitis o esterilidad por la inflamación de los testículos en los varones. En los últimos años, en nuestro país se registraron brotes de paperas.  

Por último la poliomielitis, que en Argentina causó una grave epidemia a mediados del siglo XX, puede provocar dificultad para respirar, parálisis o incluso la muerte. La vacunación logró un gran avance hacia su erradicación y ya el 80% de la población mundial vive en regiones libres de polio. Pero la existencia de poliomielitis salvaje en distintos países del mundo hace que todos estén en riesgo de reintroducción.

El impacto de la pandemia en las tasas de vacunación fue importante, pero en Argentina estos indicadores venían en baja desde antes del Covid, ya sea por causas económicas, por menos controles de salud en los niños y por falta de confianza en las vacunas. 

Un informe que elaboraron en 2021 el Observatorio de la Niñez de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y UNICEF mostró que en 2020 las coberturas de vacunación en menores de un año registraron una caída de 19 puntos comparadas con las de 2015 y de 8 puntos con las de 2019. Las coberturas de vacunación son inferiores al 90% contra la poliomielitis desde el año 2016 y con la vacuna quíntuple desde 2017. Otros datos de ese estudio daban cuenta de que 160.000 niños y niñas menores de un año no habían recibido su esquema completo de vacunación y que a 215.000 infantes no se les había aplicado la triple viral al ingreso escolar.  

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