En pie de alerta por los incrementos de precios y los abruptos cambios en las condiciones de compra de insumos médicos y medicamentos, las clínicas y sanatorios esperan alguna reacción por parte del Gobierno que busque contener los mayores costos. Tal como informó ayer LA NACION, a partir de la semana pasada, cuando se aceleró la devaluación del peso, los insumos les llegan con incrementos de precios que van del 15 al 40%, y la situación afecta tanto a productos importados como también a algunos de fabricación nacional.
La Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados (Adecra) enviará notas al Ministerio de Salud y a la Superintendencia de Salud, según confirmó el presidente de la entidad, Jorge Cherro, con un pedido de audiencia, para hacer conocer en detalle cómo está la situación.
La entidad tiene un índice de precios para medir el costo de los servicios médicos, elaborado sobre la base de una «canasta sanatorial». Ese índice arrojó un incremento de 31,5% para 2013, según datos provisorios. Pero lo que está ocurriendo en estos días ya hizo que se incrementara poco más de 11% el valor de la canasta, en la que los medicamentos e insumos médicos y no médicos (como lavandería y seguridad) tienen una participación de entre 10 y 11 por ciento.
Cherro afirmó ayer que no hay situaciones de faltantes que impidan dar prestaciones, según lo informado por las clínicas asociadas, entre las que están las pertenecientes a las empresas líderes de la medicina prepaga. Sin embargo, sí ratificó que, además de las subas de precios, hay cambios en las condiciones comerciales por parte de los proveedores. En el escenario posdevaluación, los laboratorios y firmas importadoras cancelan órdenes de compra hechas anteriormente, disponen que la facturación será al valor del dólar del día de pago y acortan los plazos que les dan a los sanatorios para abonar.
Por su parte, una entidad que agrupa a establecimientos médicos de la provincia de Buenos Aires sí denunció que hay falta de provisión de mercaderías. Se trata de la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y otros Establecimientos de la provincia de Buenos Aires (Fecliba). Según esa institución, hay «una precaria situación de funcionamiento, que impide dar a los enfermos el tratamiento que necesaria y oportunamente surge de los diagnósticos que impone la utilización de determinados insumos, medicamentos y prótesis».
La descripción está incluida en una carta con fecha de ayer difundida por la federación y dirigida al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; al ministro de Salud, Juan Manzur, y a autoridades de la provincia, de la obra social IOMA y del Poder Judicial. La nota, firmada por Héctor Vazzano, presidente de la entidad, sostiene que las clínicas asociadas «deslindan» su responsabilidad ante la situación y reclaman la intervención de las autoridades.
Por su parte, un grupo de directivos de prepagas se reunió anteayer con la superintendenta de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld. Si bien el encuentro estaba previsto, hubo quienes aprovecharon para ponerla al tanto de la situación de incrementos de precios por la que está pasando el sector de los prestadores médicos. LA NACION
.









