Recomiendan a adultos mayores cuidarse de la deshidratación también en invierno

Por Redacción Curar con Opinión

Si bien la deshidratación suele asociarse a las épocas más calurosas del año, en invierno también hay que cuidarse de este padecimiento. El frío y la falta de transpiración disminuyen el deseo de beber agua, y en combinación con los resfríos, la ropa abrigada y ambientes calefaccionados, el organismo se ve afectado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la deshidratación como la “alteración que sufren los seres humanos ante la ausencia de sales minerales y agua en el cuerpo”. Durante el invierno, el frío ralentiza la renovación celular y en consecuencia la capa formada por células muertas aumenta impidiendo que la secreción sebácea llegue fácilmente a la superficie, impidiendo una correcta lubricación y nutrición de la piel. Sus consecuencias difieran en relación a los de verano, estando entre las más frecuentes: piel seca, labios paspados y orina oscura.    

“El agua ayuda a regular la temperatura corporal y eliminar toxinas. Por eso cuando estamos deshidratados nuestro cuerpo debe trabajar más para todos los procesos generando, además de consecuencias visibles, más cansancio”, explicó Norma Guezikaraian, directora de la carrera de Nutrición de Fundación Barceló.

Por eso se recomienda beber 2 litros de agua diarios, no esperar a tener sed, tomar una sopa antes de cada comida limitando la sal agregada ya que produce retención de líquidos, incrementar el consumo de frutas y verduras, moderar el consumo de café y té ya que actúan como diurético y contribuyen a la deshidratación y finalmente evitar el consumo de alcohol

.

También te puede interesar...