Por Redacción Curar con Opinión
Ante el pronóstico de altas temperaturas para los próximos días, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires difundió una serie de recomendaciones destinadas a prevenir complicaciones asociadas al calor extremo, como la deshidratación y el golpe de calor. Las autoridades sanitarias remarcaron la importancia de mantener una adecuada hidratación y evitar la exposición solar en los horarios de mayor radiación.
Entre las principales medidas, se aconseja no exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas, momento en el que las temperaturas y la radiación solar alcanzan sus picos más elevados. En caso de ser necesario permanecer al aire libre, se recomienda utilizar protector solar de alto factor, gorro o sombrero, y vestir ropa liviana, preferentemente de algodón y de colores claros. Asimismo, es fundamental dosificar la actividad física y evitar esfuerzos intensos durante las horas de mayor calor.
La hidratación ocupa un lugar central en las recomendaciones oficiales. Desde la cartera sanitaria insisten en beber agua de manera frecuente, incluso sin sensación de sed, ya que esta no siempre es un indicador confiable de las necesidades del organismo. Se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas, que favorecen la deshidratación y aumentan la temperatura corporal. Las personas gestantes, lactantes, niños, niñas y adultos mayores requieren una atención especial, ya que presentan mayor riesgo de sufrir deshidratación durante el verano.
El golpe de calor es una de las complicaciones más frecuentes asociadas a las altas temperaturas. Para prevenirlo, se aconseja ofrecer agua segura o jugos de fruta de manera regular a niños y personas mayores, aumentar la frecuencia de la lactancia en bebés y, si es necesario, refrescar el cuerpo con baños o paños húmedos.
En cuanto a la alimentación, se recomienda optar por comidas frescas, livianas y saludables, como frutas, verduras y ensaladas, y evitar preparaciones abundantes o con alto contenido calórico. También es clave cuidar la cadena de frío de los alimentos, tanto en el hogar como durante las compras, dejando lácteos y productos refrigerados para el final y evitando que permanezcan mucho tiempo fuera de la heladera.









