Se inició la carrera entre la inmunización, la prevención y el rebrote


La baja de casos de coronavirus estacional no garantiza de ninguna manera evitar una segunda ola de contagios, que en algunos países, se presentó más severa que la primera. El gobierno busca vacunar a la población de riesgo antes de que comience el otoño.

Por Dr. Daniel Cassola

Todo comenzó el 20 de marzo de 2020 y todo podría volver a iniciarse para la misma fecha de 2021. A la luz de lo sucedido en el hemisferio norte la segunda ola puede acarrear problemas todavía más complejos que la primera. El aumento súbito de casos se da ya en poblaciones hastiadas por las cuarentenas y medidas de prevención. Distintos gobiernos no solo debieron enfrentar al coronavirus sino también a multitudinarias manifestaciones en contra de aislamientos y cierres. A nadie le sobra, después de 2020, un gramo de paciencia.

El pasado viernes el presidente Alberto Fernández anunció que todo el país continúa en Dispo (Distanciamiento) hasta el 20 de diciembre con la excepción de Bariloche y Puerto Deseado, en Santa Cruz, ciudades que viven una situación de mayor contagio. El pico de contagios quedó establecido, para esta primera ola, entre el 19 y el 21 de octubre, cuando se reportaron más de 18 mil casos en una jornada. Tanto los positivos como los fallecimientos bajaron desde entonces un 30 por ciento, según estimó el presidente.

Hace algunas semanas el ministro de Salud Ginés González García había dicho que temía por lo que podía suceder en verano. El velorio fallido de Maradona adelantó, seguramente, su temor. Las fiestas de fin de año también es probable que sea otro momento, no de aglomeraciones, pero sí de reuniones y relajamiento de los protocolos. Después de tantos meses es difícil pensar en mensajes que puedan ser efectivos para una población que está social y económicamente exhausta.

Los especialistas coinciden en que de ninguna manera la población argentina consiguió la famosa inmunidad de rebaño. Según se estima, como máximo el 25 por ciento de la población estuvo en contacto con el virus. Ni siquiera está claro que esa franja de los argentinos esté protegida de nuevos contagios ya que hubo casos registrados en el mundo de quienes contrajeron el coronavirus dos y hasta tres veces. Incluso hay quienes superaron la primera infección pero fallecieron en la segunda. Todavía no hay un conocimiento articulado sobre cuánto tiempo después de curarse el organismo puede resistir una nueva infección.

La apuesta, ante la imposibilidad de continuar con medidas estrictas de aislamiento, es la vacuna, que primero se tiene que aprobar, luego fabricar y distribuir y finalmente aplicar. Es mucha tarea antes del próximo 21 marzo, por poner una fecha simbólica ya que es cuando comienza el otoño. Ya hay también algunas proyecciones que indican que la segunda ola se daría entre abril y mayo, lo que da algunos días más para la campaña de vacunación. Vale recordar que una persona puede considerarse inmunizada aproximadamente un mes y medio después de empezar con la vacunación. Al menos con el proyecto ruso es así. Una primera dosis, luego una segunda tres semanas más tarde que genera, supuestamente, una respuesta inmune que comienza a ser óptima luego de tres semanas más.

El camino para evitar la segunda ola es muy estrecho. Hay muchas cosas que pueden fallar. Uno de las bromas más populares que circuló por las redes sociales estos días decía algo así como “esperemos que el que organiza el operativo de vacunación no sea el mismo que organizó el velatorio del ídolo”. Para que la estrategia de la vacuna sea exitosa se requiere de celeridad y eficiencia.

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