Según los pacientes se subestiman los efectos físicos y emocionales de la artitritis reumatoidea

Por Dr. Daniel Cassola

La artritis reumatoidea es la principal causa de dolor y discapacidad en el mundo y afecta a tres mujeres por cada hombre entre los adultos en edad productiva y a uno de cada mil niños. Esta patología autoinmune y sistémica, cuya causa se desconoce y que en la Argentina afecta a entre un 0,5 y un 0,8 por ciento de la población, puede atacar a personas de cualquier edad, mientras que la proporción de mujeres es tres veces mayor a la de los hombres.

La artritis reumatoidea es una forma frecuente de artritis que produce inflamación en la capa que reviste las articulaciones u otros órganos internos. Es una enfermedad crónica que tiende a persistir durante muchos años y que afecta a distintas articulaciones y que puede dañar tanto a los cartílagos como a los huesos, los tendones y los ligamentos.

A nivel social, el impacto de la artritis reumatoidea es relevante debido a que es una enfermedad progresivamente debilitante que hoy representa la principal causa de dolor y discapacidad en el mundo. Los efectos físicos que aparecen en esta enfermedad a menudo derivan en deterioro funcional e incapacidad para movilizarse y trabajar. Por otra parte, este deterioro a menudo provoca depresión, ansiedad y sensación de desamparo y afecta la vida diaria y familiar del paciente.

Contrario a lo que se cree, la artritis reumatoidea es una afección de jóvenes que comienza a temprana y mediana edad y afecta también a bebés y niños. Tres de cada cuatro pacientes con artritis reumatoidea sienten que «su entorno no los comprende», según un estudio realizado recientemente en el país y cuyos resultados serán presentados en el 6° Congreso de Pacientes, que se realizará en Mendoza los próximos 12 y 13 de noviembre.

Así, un 60% de los pacientes con artritis reumatoidea manifestaron que sienten que las personas de su entorno cercano «no comprenden las consecuencias físicas y emocionales» que les produce la enfermedad, mientras que apenas un 13% se mostró conforme con ese aspecto de su vida.

«Esto es grave, porque significa que estamos fallando todos los que tenemos que comunicar y contener a los que sufren esta enfermedad, que es más frecuente de lo que se cree y que en muchos casos afecta la vida de la persona hasta producir un alto grado de discapacidad», explicó a la agencia Télam Sebastián Moyano, médico clínico y especialista en reumatología.

«Si las personas del entorno logran comprender lo que significa vivir con la enfermedad, la relación del paciente con sus afectos mejora; sin embargo, lo que los médicos ven en general es que la enfermedad dificulta la relación del paciente con su entorno», aseguró Moyano.

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