Sin educación y sin trabajo no hay igualdad

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Parte del estudio que comentamos se realizó en La Cava, en San Isidro.

Por Dr. Daniel Cassola

Un rasgo característico de las sociedades más avanzadas del planeta es la equidad, o, dicho de otra manera, una menor desigualdad.

La brecha entre los sectores más acomodados de la sociedad y los menos favorecidos suele ser menor. El fenómeno no solo tiene que ver con los ingresos sino también con el acceso a la educación, la salud y el trabajo.

La igualdad no se da nunca de manera total y es imposible que así sea. Pero sí hay una igualdad relativa en cuanto a los derechos y a las oportunidades.

Todos somos iguales ante la ley, como primera condición. Y luego todos tenemos derecho a la salud, la educación y el trabajo. En base a estos principios mínimos, algunos luego serán más exitosos que otros.

Pero para que una sociedad pueda ser considerada equitativa se tiene que cumplir con el acceso a los servicios básicos. En otras palabras, una sociedad igualitaria debe dar a sus ciudadanos la posibilidad de progresar y prosperar.

Como todos sabemos en el año 2001 Argentina sufrió una crisis que obligó a replantear muchas cuestiones de la vida nacional. En primer lugar se puso de manifiesto que una gran cantidad de argentinos viven en la pobreza, y ya no ocasionalmente sino de manera estructural.

Con el correr de los años el primer atisbo de solución que se ideó fue otorgar una serie de planes sociales para ayudar a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Al respecto la Fundación Libertad y Progreso, realizó una investigación en el barrio La Cava de San Isidro y en el barrio 22 de enero de Ciudad Evita, en La Matanza.

La idea fue medir y encuestar los efectos de los planes sociales en la población de esos barrios. La primera impresión es que los planes son un paliativo y no una solución. La mayoría de los encuestados admite que el plan sirve pero que de ninguna manera los hace salir de la pobreza.

Luego hay otras conclusiones pero nos vamos a centrar puntualmente en dos, que son las más significativas. Primero el estudio concluye que los planes no ayudaron a mejorar la situación educativa de la población. Esto se debe a que los resultados que miden las pruebas internacionales PISA continúan en descenso, a que las matrículas en estos barrios no han aumentado y, por último, a que no se controla que quienes reciban los planes se eduquen.

En segundo lugar se sostiene que los planes no han logrado crear empleo genuino. La amplia mayoría de los encuestados manifiesta su voluntad de trabajar, pero falta tanto capacitación como puestos de trabajo.

La investigación es más profunda y extensa, pero con estos puntos nos basta para decir que aún queda mucho por hacer en referencia a la igualdad en Argentina.

Porque sin educación y sin trabajo genuino no hay equidad que sea posible.

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