Solo 1 de cada 5 hipertensos en Argentina tiene su presión arterial controlada

Por Redacción Curar con Opinión

La hipertensión arterial es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular a nivel global y, en Argentina, representa un problema de salud pública de gran magnitud. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cuatro de cada cinco personas con hipertensión no reciben el tratamiento adecuado, una cifra que se replica con fuerza en el país, donde aproximadamente el 40% de los adultos vive con esta condición, aunque la mitad de ellos lo desconoce.

La hipertensión ocurre cuando la presión con la que la sangre circula por las arterias permanece elevada de forma sostenida. Este fenómeno obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y, con el tiempo, puede generar daños severos en órganos vitales como el corazón, el cerebro y los riñones. En base a las proyecciones de población del último censo y los resultados de la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, se estima que en Argentina hay cerca de 16 millones de personas hipertensas. De ese total, dos tercios son menores de 65 años, lo que refleja un impacto considerable en la población económicamente activa.

Diversos estudios realizados en el país por instituciones académicas, sociedades científicas y organismos estatales coinciden en evidenciar un escenario crítico en torno a la detección, tratamiento y control de la hipertensión. Se calcula que cerca de un tercio de quienes tienen hipertensión no saben que la padecen. Entre quienes sí han sido diagnosticados, al menos un tercio no accede a tratamiento farmacológico. A su vez, de los que sí reciben medicación, solo la mitad logra mantener sus valores dentro de los límites recomendados. Como resultado, solo una de cada cinco personas hipertensas en el país tiene su presión arterial adecuadamente controlada.

La falta de síntomas claros representa uno de los grandes desafíos que plantea esta enfermedad. Aunque puede haber manifestaciones como dolor de cabeza, mareos o visión borrosa, muchas veces la hipertensión avanza sin signos evidentes. Por esta razón, los expertos subrayan la importancia de realizar controles periódicos de la presión arterial, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas. Una presión considerada normal debe estar por debajo de 120/80 mmHg, mientras que valores iguales o superiores a 140/90 mmHg sostenidos en varias mediciones ya constituyen un cuadro hipertensivo.

La hipertensión puede derivar en complicaciones graves si no se controla a tiempo. Entre los riesgos más frecuentes se encuentran el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia renal y otros problemas crónicos que afectan la calidad y expectativa de vida. También se ha demostrado que la hipertensión no tratada en la mediana edad puede tener efectos negativos sobre la memoria en etapas posteriores de la vida.

A pesar de su gravedad, la hipertensión puede prevenirse y controlarse mediante intervenciones accesibles. La Organización Panamericana de la Salud enfatiza que una de las estrategias más efectivas y económicas es la reducción del consumo de sal. Este hábito, combinado con una menor ingesta de tabaco y alcohol, el aumento de la actividad física, una dieta basada en frutas y verduras frescas, y el mantenimiento de un peso adecuado, puede reducir significativamente la incidencia de hipertensión y sus consecuencias asociadas.

En Argentina, el Plan Nacional de Prevención y Control de la Hipertensión Arterial promueve el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado a través de acciones en centros de salud, campañas informativas y protocolos clínicos. Sin embargo, los desafíos persisten y requieren una mayor conciencia ciudadana, así como esfuerzos sostenidos desde los distintos niveles del sistema sanitario.

La correcta medición de la presión arterial también es clave para el diagnóstico. Para obtener resultados confiables, es necesario seguir una serie de pasos que incluyen descansar previamente, mantener una postura adecuada y evitar hablar o moverse durante la toma. Además, se recomienda realizar al menos dos mediciones separadas por uno o dos minutos y registrar los valores para obtener una evaluación más precisa.

El control de la hipertensión no solo depende del acceso a medicación, sino también del compromiso personal con hábitos de vida saludables y del fortalecimiento de los servicios de salud en todo el país. Detectar a tiempo esta enfermedad silenciosa puede marcar la diferencia entre una vida saludable y el desarrollo de complicaciones graves e irreversibles.

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