Por Dr. Daniel Cassola
Cada 30 minutos un paciente con accidente cerebrovascular (ACV) muere o queda con una discapacidad permanente por haber recibido tratamiento en un lugar equivocado, según concluyeron en un congreso de Neurología que se organizó recientemente en Chile.
La mirada fue puesta sobre el trabajo de la ambulancia. El personal de emergencias es el que hace las primeras atenciones y elige el hospital donde derivará al paciente, que no siempre es el más cercano. Los profesionales destacaron que es muy importante “entrar al sistema a través de la ambulancia, que tiene que elegir el centro de salud y avisar en cuánto tiempo llegará con el paciente para que puedan prepararse y esperarlo”.
Luego de un ACV mueren aproximadamente dos millones de neuronas por minuto, por lo que resulta crucial no perder tiempo esperando el ascensor o llenando formularios.
Para consolidar este tipo de atención está en marcha una iniciativa llamada Angels, que es impulsada por la European Stroke Asociation y ya fue presentada en Argentina en octubre de 2018. Las principales actividades son capacitar, ofrecer simulaciones virtuales y protocolos estandarizados para tratar el ACV.
Luego las instituciones reciben una certificación que avala el hecho de que están calificadas como centros de atención de un ACV. La iniciativa se puso en marcha porque más de dos tercios de los pacientes que sufren un ACV agudo no reciben tratamiento en un centro especializado.
La Unidad de ACV del hospital Ramos Mejía fue la primera en funcionar en un centro de salud público argentino y también la primera en la ciudad de Buenos Aires, contó el neurólogo y jefe de esa unidad, Leonardo González.
El especialista detalló que la iniciativa global «brinda herramientas y entrenamiento para mejorar la atención». «Como hospital público recibimos gran cantidad de población de la Ciudad de Buenos Aires y también derivada de otros hospitales, por lo que el tiempo es fundamental. No debería pasar más de una hora desde que el paciente llega hasta que es tratado», afirmó González.
Y continuó: «Logramos esos tiempos gracias al entrenamiento. Hay que tener en cuenta que en un hospital público a veces se hace más difícil que en otros lugares, porque tenemos falencias que pueden tirar nuestro esfuerzo por la borda, como por ejemplo que no funcione un ascensor».
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un ACV por año, de las que 5 millones mueren y otras 5 millones quedan con una discapacidad permanente. En Argentina, se estima que cada 4 minutos una persona padece un ACV, que ocasiona 18.000 muertes anuales.









