Tratamientos estéticos: lo que hay que saber para evitar disgustos

Consultar a profesionales especializados y preguntar qué productos se utilizarán, entre otros consejos.

Vedettes que acusan a cirujanos en los programas de chimentos, damnificados que entran al quirófano para realizarse cambios estéticos y salen con un problema de salud, familiares que denuncian mala praxis en la puerta de consultorios. Para evitar esas consecuencias indeseadas que pueden ir desde nódulos, celulitis crónicos, infecciones y hasta la muerte, especialistas recomiendan que los pacientes les pidan siempre a sus médicos que le muestren el producto que le van a aplicar, de qué laboratorio es y que desconfíen de los muy baratos.

Metacrilato y silicona líquida son dos de los productos a los que habría que decirles no, ya que son sustancias tóxicas y no deberían aplicarse más, alertaron cirujanos plásticos y dermatólogos. Hasta principios de los 90 se utilizó mucho la silicona líquida, un relleno permanente que puede migrar hacia los ganglios linfáticos. “Hoy se sabe que el riesgo con ese producto es que el cuerpo lo reconoce como una sustancia extraña y se producen granulomas, unos cordones duros y enrojecidos”, explicó a la agencia de noticias Télam Cristian Leonhardt, titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica de Buenos Aires.

Los granulomas pasan por cuatro estadíos hasta terminar ulcerados y generan un problema sistémico que puede derivar en la muerte del paciente, amplió Patricio Buquet, también miembro de la sociedad.

“Los productos de relleno que se usaban hace varios años y que actualmente ya no se usan o no se deberían usar son las siliconas líquidas y los distintos tipos de colágenos, que pueden generar celulitis crónica, nódulos, granulomas e infecciones y también migrar a sitios donde no fueron inyectados, produciendo verdaderas deformaciones incluso varios años después de su aplicación”, agregó el dermatólogo Hugo Moreno. Las consecuencias de su utilización tienen diferentes niveles de gravedad: mientras que los colágenos pueden provocar reacciones de hipersensibilidad, una inyección de silicona puede desencadenar una embolia pulmonar que termine en la muerte del paciente. El metacrilato también puede producir granulomas y migrar a zonas adyacentes u otros órganos.

Los especialistas coincidieron en que los mejores rellenos son los de ácido hialurónico, debido a que es una sustancia que tenemos en el cuerpo y no es reconocida como extraña por el organismo. Se trata de rellenos temporales que duran entre 12 y 18 meses y luego se absorben gracias a una enzima presente en el organismo que se llama hialuronidasa, que lo degrada, por lo que “no tiene migración espontánea y no genera granulomas”, aseguró Buquet.

Moreno agregó que otros productos aprobados tanto por la Anmat como por la FDA (Food and Drug Administration, la autoridad sanitaria de los Estados Unidos) son la hidroxiapatita de calcio, la carboximetilcelulosa y el ácido poliláctico (productos reabsorbibles), que se aplican mayormente en el rostro para corregir arrugas, cicatrices, surcos y dar volumen.

“Se aconseja usar productos de relleno reabsorbibles, pues una de sus ventajas es que desaparecen con el tiempo y acompañan los cambios propios del envejecimiento, de manera que los resultados siempre tienden a ser naturales”, destacó el también médico del Servicio de Dermatología del porteño Hospital Muñiz.

El aumento de glúteos se realiza principalmente por dos mecanismos: implantes glúteos y lipotransferencia. “Es posible dar mayor volumen mediante la colocación de prótesis de silicona, un procedimiento quirúrgico que debe ser realizado por un cirujano, y también se puede hacer un autoinjerto de grasa”, explicó Moreno.

La lipotransferencia consiste en “lipoaspirar diferentes regiones del cuerpo e inyectar esa grasa nuevamente en el organismo, en este caso en la región glútea, sin alterarla con ningún otro producto”, apuntó Buquet. Lo positivo de la grasa es que el cuerpo la reconoce como propia y no la rechaza.

“Los pacientes deben solicitarle a su médico que les muestre qué les va a aplicar y que les diga de qué laboratorio es. Deben ser productos de marcas conocidas internacionalmente, para que puedan averiguar y no dejarse aplicar lo que el médico diga sin saber qué es. Y aunque suene feo, ¡que desconfíen de lo bien barato!”, subrayó el cirujano plástico.

Los expertos alertaron también que en la actualidad muchos médicos hacen tratamientos de estética sin estar capacitados o autorizados para esa tarea. “El mejor consejo a aquellos que quieran realizarse un procedimiento de cirugía estética es que consulten a un profesional certificado”, aconsejó Leonhardt . En caso de no contar con un especialista de confianza, se pueden consultar online los listados de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (que tiene filiales en el interior) o en la de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.

Fuente: Clarín

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