Tuberculosis, la enfermedad olvidada

Tuberculosis 2

Por Dr. Daniel Cassola

Aunque suele pensarse a la tuberculosis como una enfermedad del pasado, debemos alertar sobre la vigencia de esta patología. Es la segunda enfermedad contagiosa que más mata en el mundo luego del Sida.

En 2011, y según datos de la Organización Mundial de la Salud, 8,5 millones de personas contrajeron la enfermedad y 1,6 millones perdieron la vida por el bacilo que Robert Koch descubrió en el siglo XIX.

Uno de los principales aliados de la tuberculosis a nivel mundial es la falta de políticas sanitarias continuas para combatir este mal. La OMS calcula que se deberían destinar unos 1600 millones de dólares más por año para poder controlar a la pandemia, que afecta fundamentalmente a los países en desarrollo de África, Asia y América Latina, y a las zonas más pobres de los países desarrollados.

Según un informe publicado en la Ciudad de Buenos Aires se registran unos dos mil nuevos casos por año. Por otra parte, el índice de curación, que según la OMS debería ser del 85 por ciento es solo del 17 por ciento. Según la nota de la comisión de Salud de la Legislatura porteña esto se relaciona directamente con el elevado índice de abandono de tratamientos: el 25 por ciento de los pacientes deja de tratarse según es aconsejable.

Además del abandono del tratamiento se considera grave la ausencia absoluta de una estrategia sanitaria y política para afrontar este problema, porque existen herramientas sociosanitarias simples que han demostrado su eficacia.

Un estudio científico llevado a cabo en la Región V del Gran Buenos Aires, mediante el seguimiento de 1600 pacientes durante cuatro años, muestran que mediante el amparo económico a los pacientes, han logrado un 93 por ciento de curación y un 4,7 por ciento de abandono del tratamiento, superando en ambos casos ampliamente las expectativas internacionales. La conclusión de este estudio es que si se quiere solucionar el problema, se puede.

En Argentina contamos con los recursos, tanto estructurales como humanos, para hacer frente a la tuberculosis. La discontinuidad en los programas y la falta de financiamiento se traduce en dilapidación de los recursos, abandono de los tratamientos y generación de multirresistencia por parte de la enfermedad.

Vale recordar que la enfermedad, que parecería olvidada, afecta a algunos de los sectores más postergados de nuestra sociedad. Si bien el bacilo no reconoce estratos sociales, es más factible que quienes viven en condiciones de higiene que no son óptimas se contagien la tuberculosis. El hacinamiento también es un factor importante.

Ya sea por desidia, por ignorancia, o por falta de voluntad política para erradicarla, hoy la tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública en Argentina.

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