Por Redacción Curar con Opinión
Hace 42 años, mientras Yugoslavia despedía a su líder, Josip Broz Tito, un equipo de científicos de la empresa farmacéutica Pliva, con sede en Zagreb, estaba a punto de culminar el desarrollo de un antibiótico revolucionario: la azitromicina. Este medicamento de amplio espectro, creado para tratar diversas infecciones bacterianas, se convirtió en una contribución destacada de Yugoslavia a la medicina mundial. Sin embargo, cuatro décadas después, la azitromicina enfrenta desafíos serios debido al aumento de las resistencias bacterianas.
La multinacional estadounidense Pfizer transformó la azitromicina en uno de los antibióticos más vendidos del mundo, pero hoy se encuentra en el centro de la preocupación debido a su pérdida de eficacia. Expertos advierten que el uso excesivo e indebido del medicamento ha llevado al desarrollo de resistencias bacterianas, poniendo en riesgo su capacidad para tratar diversas infecciones.
José Miguel Cisneros, jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Virgen del Rocío (Sevilla), alerta sobre este problema, destacando que la azitromicina, aunque útil y segura, está perdiendo eficacia rápidamente. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) anunció recientemente el inicio de una revisión sistemática sobre la azitromicina debido al aumento de resistencias bacterianas en la Unión Europea.
Diversos estudios han revelado que las resistencias a la azitromicina superan el 30% en varias cepas de bacterias. A pesar de ser un antibiótico conveniente para los pacientes, con una dosis diaria durante tres días, pocos efectos secundarios y aplicable a personas alérgicas a otros antibióticos, su uso indebido ha llevado a la revisión de su eficacia y seguridad.
Francisco Zaragoza, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares, explica que la azitromicina se prescribe con frecuencia para infecciones respiratorias y de transmisión sexual, entre otras, pero su uso indebido es generalizado. Maite Jorge Bravo, médico de familia en Valladolid, señala que el 96% de las prescripciones en su área estaban fuera de indicación, indicando un uso inapropiado del medicamento.
En España, durante 2022, se vendieron más de 7,7 millones de cajas de azitromicina, según la consultora Iqvia. Estos datos, que solo incluyen las ventas en farmacias, evidencian la prevalencia del medicamento, planteando la necesidad de una revisión exhaustiva de su uso y un enfoque más cuidadoso para combatir las resistencias bacterianas que amenazan su efectividad.









