La tuberculosis en Argentina, una enfermedad que persiste y preocupa

Con la llegada de la primavera, la tos vuelve a resonar en oficinas, transportes públicos y calles. Aunque el frío ha quedado atrás, este síntoma continúa siendo común. Una de las causas es la persistencia de una enfermedad que, aunque muchos la consideran erradicada, sigue vigente y en aumento: la tuberculosis.

Por Dr. Daniel Cassola

Según el último informe del Ministerio de Salud de la Nación (2023), en Argentina se han registrado 14,914 casos de tuberculosis, una enfermedad que, pese a su temido nombre, es tratable y curable si se la diagnostica y se sigue el tratamiento adecuado. Actualmente, 32 de cada 100,000 habitantes en el país se encuentran afectados, reflejando un aumento del 11% en los reportes entre 2022 y 2023. Este incremento ha generado alarma en el sistema de salud, donde especialistas insisten en la importancia del tratamiento y de las medidas de prevención para controlar su propagación.

La doctora Ana Putruele, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas, ha resaltado la importancia de la prevención y el control, especialmente para quienes conviven con personas infectadas. La ventilación adecuada, una buena alimentación y la exposición a ambientes aireados son factores que disminuyen el riesgo de contagio, aunque no deben reemplazar el seguimiento médico ni el cumplimiento riguroso del tratamiento.

Putruele destaca además que el cumplimiento del tratamiento es crucial para evitar recaídas y controlar la transmisión. «El tratamiento es gratuito en la Argentina y, si se cumple de manera adecuada, la tasa de cura supera el 90%,» afirma. Sin embargo, recalca la necesidad de estar atentos a posibles infecciones extrapulmonares, que pueden complicar el cuadro clínico.

La vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG), aplicada en los primeros días de vida, sigue siendo una herramienta fundamental para la prevención de la tuberculosis en la población general. Sin embargo, ciertos grupos de la población están en mayor riesgo, entre ellos el personal penitenciario, los reclusos, trabajadores de la salud, personas con comorbilidades, migrantes y refugiados.

La doctora Putruele enfatiza que la tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa de larga data, y que, aunque las medidas preventivas son básicas, es esencial evitar el contacto cercano con personas infectadas. Además, recomienda a quienes presentan síntomas realizar una consulta médica para controlar a las personas con las que conviven o han estado en contacto.

El aumento de casos de tuberculosis en Argentina no solo se debe al abandono de tratamientos, que suelen durar entre seis y nueve meses según la gravedad de la enfermedad. También influyen factores como la migración de personas procedentes de países con altas tasas de tuberculosis, el aumento de la pobreza y problemas de alimentación, factores que favorecen la aparición y propagación de la enfermedad.

La tuberculosis es un recordatorio de que, aunque algunas enfermedades parezcan del pasado, siguen siendo un desafío de salud pública. La pandemia de COVID-19, que causó interrupciones en los servicios de salud, contribuyó al abandono de tratamientos, y eso facilitó el resurgimiento de enfermedades infecciosas como la tuberculosis.

.

También te puede interesar...