Con la llegada de la primera ola de calor del verano 2025/2026, la Sociedad Argentina de Pediatría volvió a encender las alertas sobre los riesgos que las altas temperaturas representan para la salud de niños y niñas.
Por Dr. Daniel Cassola
El foco está puesto en la prevención del golpe de calor, una urgencia médica grave pero completamente evitable si se reconocen a tiempo las señales de alarma y se adoptan cuidados adecuados en el hogar, la escuela y los espacios públicos.
Los especialistas explican que antes del golpe de calor suele aparecer un cuadro conocido como agotamiento por calor. Identificarlo a tiempo es clave para evitar una evolución más severa. Este estado se manifiesta con sudoración excesiva, piel pálida y fresca, sensación de calor intenso, sed marcada, sequedad en la boca, calambres, debilidad, dolores abdominales, náuseas, vómitos, cefaleas, mareos e incluso desmayos. Ante estos signos, la recomendación es actuar de inmediato: hidratar al niño, trasladarlo a un ambiente fresco y ventilado, quitarle la ropa, refrescar el cuerpo con agua y consultar con un profesional de salud.
El golpe de calor, en cambio, representa una situación mucho más grave. Se produce cuando la temperatura corporal se eleva bruscamente, pudiendo superar los 39 o 40 grados, y el organismo pierde la capacidad de regularse. En estos casos, la piel se vuelve roja, caliente y seca porque cesa la transpiración, se aceleran la respiración y el pulso, y aparecen alteraciones neurológicas como confusión, desorientación, delirios, convulsiones o pérdida del conocimiento. La SAP subraya que ante estos síntomas se debe acudir de manera inmediata a un servicio de emergencias, mientras se inicia el enfriamiento rápido del cuerpo y se ofrece agua solo si el niño está consciente.
Los pediatras advierten que no todos los chicos tienen el mismo nivel de riesgo. Los menores de cinco años, especialmente los lactantes, son los más vulnerables porque aún no regulan bien la temperatura corporal. También corren mayor peligro los niños con enfermedades crónicas, con fiebre por otras causas, con vómitos o diarrea, con malnutrición o con quemaduras solares. En estos grupos, la deshidratación puede instalarse más rápido y el deterioro clínico ser más severo.
La hidratación ocupa un lugar central en la prevención. La SAP recomienda aumentar el consumo de líquidos durante los días de calor, priorizando siempre agua segura y evitando bebidas azucaradas o alcohólicas. En los niños más grandes se sugiere ofrecer agua de manera frecuente, sin esperar a que aparezca la sed. En el caso de los bebés menores de seis meses alimentados exclusivamente con leche materna, no es necesario dar agua adicional, ya que la leche cubre adecuadamente sus necesidades hídricas si las tomas se ofrecen con mayor frecuencia.
Otro punto crítico es la exposición al sol. Los especialistas aconsejan no exponer al sol directo a los menores de un año y evitar las horas de mayor radiación, entre las 10 y las 16, en el resto de los niños. La ropa debe ser liviana, suelta, de colores claros, y la cabeza debe protegerse con gorros o pañuelos. La actividad física intensa debe realizarse en horarios más frescos y siempre acompañada de una hidratación adecuada antes, durante y después del esfuerzo.
Uno de los riesgos más graves y silenciosos señalados por la SAP es dejar a niños dentro de autos cerrados. Un vehículo estacionado al sol puede aumentar su temperatura interna más de 10 o 15 grados en apenas diez minutos, incluso con las ventanillas entreabiertas. En ese contexto, el golpe de calor puede desarrollarse rápidamente y resultar fatal. La evidencia internacional muestra que cada año se registran decenas de muertes infantiles por esta causa, todas evitables. En Argentina, las autoridades sanitarias insisten en que no existe un tiempo seguro para dejar a un niño solo dentro de un auto.
Finalmente, la Sociedad Argentina de Pediatría remarca que la clave está en la prevención y en la consulta temprana. Ante cualquier signo de descompensación, deterioro del estado general, convulsiones o pérdida de conciencia, se debe acudir sin demora a una guardia médica.









