Aún sin vacunas la pandemia, para mucha gente, parece haber terminado: temen por el aumento de casos

La realidad indica que faltan algunos días para que lleguen las primeras partidas de vacunas y, al menos, un par de meses para que un porcentaje significativo de la población esté vacunado. Concentraciones masivas en la calle y las fiestas a la vuelta de la esquina podrían adelantar una segunda ola de casos.

Por Dr. Daniel Cassola

No hay una suba dramática de casos ni mucho menos, pero los funcionarios del área de salud notan que el descenso, al menos, se frenó mientras por otro lado la población vive una sensación de pospandemia, en parte por la mayor flexibilización de los permisos para realizar distinto tipo de actividades. Es más, ya casi todo, con algunos protocolos, está habilitado. Restan los espectáculos masivos, pero ya se vivieron manifestaciones masivas por el velorio de Diego Maradona, las marchas a favor y en contra de la legalización del aborto y el Día del Hincha de Boca, entre otros eventos.

Por hartazgo e incomodidad, pero también como interpretación de los mensajes que circulan en la sociedad, la gente de a poco comenzó a relajar las medidas de prevención. El barbijo se usa pero menos, basta salir a caminar por cualquier calle del AMBA para notarlo. La distancia social se respeta pero también cada vez menos. Hay movimientos en bares, restaurants y pubs que, al ser habilitados en su interior, comienzan a agrupar gente en lugares cerrados. No se trata de una denuncia, ni siquiera de algo ilegal sino de una realidad. Todos quieren trabajar después de tantos meses de malaria y están en su derecho.

El gobierno y los medios de comunicación que alertan sobre los cuidados que hay que sostener perdieron audiencia y potencia en sus mensajes. Las noticias sobre el coronavirus pasaron a un segundo plano, en parte porque la agenda del gobierno así lo quiso y en parte por lo que marcó la actualidad a su propio ritmo. Pero las enfermedades y los virus no entienden de cuestiones sociales o políticas. Si pueden, avanzan. Ante los descuidos y los mayores riesgos lo más probable es un aumento en los contagios.

Por un lado los gobernantes del AMBA podrían pensar que la responsabilidad individual comenzó a mermar y la gente se descuidó. Por otro lado, ¿quién puede tirar la primera piedra al respecto? ¿Cuántos funcionarios de los gobiernos nacional, provincial y porteño se contagiaron por mantener reuniones presenciales no del todo necesarias o por descuidar las medidas de prevención como se pudo ver en cientos de fotos?

Si se atiende lo que sucede en el Hemisferio Norte, la suba dramática de los casos se comenzó a dar luego de las vacaciones de verano, momento para el que faltan aquí por lo menos dos meses y algunas semanas más. Ahora si se observa lo que sucede cerca nuestro el panorama no da tanto espacio ni tiempo. Brasil atraviesa ya una segunda ola con alrededor de 50 mil casos por día. Paraguay vio a su sistema sanitario colapsar hace apenas unas semanas. Uruguay y Chile retrociederon y tuvieron que endurecer medidas de aislamiento y prevención por la suba de los casos.

Aquí el combo generado por el hartazgo, los problemas comunicacionales, las manifestaciones masivas y las próximas fiestas y reuniones de fin de año podrían acelerar los tiempos de una suba en los contagios. Los funcionarios del área de salud ya hablan de rebrote. Resta esperar que no haya un gran descontrol de aquí a fin de año. Luego vendrá la temporada de vacaciones con sus incógnitas, ya que habrá movimientos internos y también se recibirán turistas del exterior. La vacuna y la segunda ola están en una carrera. Hoy es difícil pronosticar qué sucederá primero.

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