Con la llegada del otoño y el invierno, los casos de patologías respiratorias aumentan, y desafortunadamente también lo hacen las víctimas mortales debido a la intoxicación por monóxido de carbono.
Por Dr. Daniel Cassola
El monóxido de carbono (CO) es una sustancia tóxica, un gas venenoso que se genera durante la combustión incompleta del carbono presente en materiales como leña, carbón de leña, gas, kerosene, alcohol, gasoil y nafta. Este gas se encuentra presente en el humo expulsado por vehículos, candelabros, estufas, cocinas y sistemas de calefacción que no funcionan correctamente o cuya ventilación está obstruida, lo que puede llevar a la acumulación de este peligroso gas.
Debido a su naturaleza imperceptible, es necesario tomar medidas preventivas para evitar la intoxicación por monóxido de carbono. El gas ingresa al cuerpo a través de la respiración y reemplaza al oxígeno en el torrente sanguíneo, provocando hipoxia, es decir, una disminución en la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos. Esto puede resultar en el deterioro de diversos órganos, especialmente el corazón y el cerebro, según explica la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.
Las personas con mayor riesgo de intoxicación por monóxido de carbono son los niños pequeños, los adultos mayores, aquellos que sufren de enfermedades cardíacas y/o pulmonares, así como los fumadores. La exposición a este gas puede provocar síntomas o incluso la muerte.
Los síntomas de la intoxicación varían dependiendo de la concentración de monóxido de carbono en el aire, el tiempo de exposición y el nivel de actividad de la persona. Entre los síntomas más comunes se encuentran: dolor de cabeza, debilidad, náuseas o vómitos, mareos, falta de aire, desorientación, visión borrosa y pérdida del conocimiento.
Ante la sospecha de intoxicación, que constituye una emergencia médica, los pasos a seguir son los siguientes:
- Ventilar el ambiente abriendo puertas y ventanas para permitir la salida del gas tóxico.
- Apagar todos los artefactos que puedan estar generando monóxido de carbono.
- Salir al aire libre para recibir aire fresco.
- Solicitar ayuda médica de forma inmediata.
Además, se deben tomar las siguientes medidas preventivas:
- Ventilar adecuadamente cada ambiente. Es fundamental mantener una ventana o puerta abierta en los espacios calefaccionados, incluso si hace frío.
- No utilizar el horno u hornallas de la cocina para calentar el lugar.
- Revisar y asegurarse de que las instalaciones de gas, como calefones, estufas o cocinas, funcionen correctamente. 4. Verificar que la llama del gas sea siempre de color azul. Si la llama es amarilla o anaranjada, es señal de mala combustión y generación de monóxido de carbono.
- Realizar revisiones periódicas del lugar para detectar manchas, suciedad o decoloración alrededor de los artefactos a gas y sus conductos de evacuación, ya que podrían indicar la presencia de fugas.
- Instalar los artefactos en lugares adecuados y siguiendo las normas técnicas vigentes (NAG-200 – Disposiciones y Normas Mínimas para la ejecución de instalaciones domiciliarias de gas). Siempre se debe contratar a un gasista matriculado para realizar estas instalaciones.
En caso de que haya ocurrido un caso de intoxicación por monóxido de carbono en el hogar, es crucial encontrar y reparar la fuente de la fuga antes de volver a habitar el lugar. Si surge alguna duda o emergencia relacionada con la intoxicación por monóxido de carbono, es importante contactar a los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica, disponibles las 24 horas del día en todo el país:
- Centro Nacional de Intoxicaciones Hospital Nacional Dr. Alejandro Posadas: 0800-333-0160
- Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (Gallo 1330): 4962-6666/2247
- Hospital de Niños Pedro Elizalde (Av. Manuel Montes de Oca 40): 4300-2115
- Hospital Gral. de Agudos «Juan A. Fernández» (Cerviño 3356): 4801-7767 y 4808-2655
En conclusión, la intoxicación por monóxido de carbono es un peligro silencioso que puede tener consecuencias graves e incluso fatales. Es fundamental tomar medidas preventivas como ventilar adecuadamente los espacios, asegurarse de un correcto funcionamiento de los artefactos a gas, y estar alerta a los síntomas de intoxicación. La prevención y la información son clave para proteger nuestra salud y la de nuestros seres queridos.









