Cruces entre Nación y Ciudad por la atención de los adultos mayores afiliados al PAMI

En medio de la pandemia y con el sistema sanitario bajo una gran demanda, el presidente discute con el gobierno porteño por la atención de los beneficiarios de la obra social de los jubilados. ¿El hospital público es el lugar que les corresponde a quienes están cubiertos por PAMI?

Por Dr. Daniel Cassola

El presidente Alberto Fernández participó ayer, vía teleconferencia, de la inauguración de uno de los hospitales del Bicentenario, aquellos centros que se diseñaron a partir de 2010 cuando Cristina Fernández de Kirchner gobernaba el país. En este caso el Hospital del Bicentenario, emplazado en Ituzaingó, se dedicará, en principio y hasta la normalización de la situación, a la atención de adultos mayores afectados por el coronavirus.

Durante su discurso Fernández recordó que el proyecto había comenzado cuando Felipe Solá era el gobernador de la provincia, que recién se construyó durante la presidencia de Cristina y que luego, por cuatro años, no se pudo poner en marcha porque apareció “una metáfora del olvido”. De esta manera, fustigó tanto a la ex gobernadora María Eugenia Vidal como al ex presidente Mauricio Macri.

Hasta aquí el presidente no había dicho nada muy novedoso, sino que simplemente había ejercido una crítica que en la política es habitual cuando cambian el signo de los gobiernos. El que está, por lo general, habla mal del anterior. El problema se suscitó cuando Fernández hizo una referencia a la actual situación sanitaria. “Los adultos mayores no tienen dónde atenderse en la ciudad”, aseguró.

Más precisamente se refería a los que son afiliados al PAMI, o sea prácticamente todos los que cobran una pensión o jubilación. Solo no son afiliados al PAMI los adultos mayores que no perciben ningún beneficio social, lo cual es muy raro, o aquellos que optan por otra cobertura con sus propios recursos o porque continúan en actividad. Si bien en la práctica no es así desde hace años, o quizás desde siempre, el PAMI no es directamente una obra social estatal, sino que el Estado es parte. En la práctica los presidentes designan a los directores del PAMI, como es el caso en la actualidad de Luana Volnovich, y el control que se ejerce sobre la obra social es total.

Se supone, en segundo lugar, que como afiliados a una obra social, los beneficiarios del PAMI deberían contar con una red que, con cierta exclusividad, los atienda principalmente a ellos. Si bien hay convenios con hospitales públicos provinciales y municipales, eso puede generar varios problemas, como por ejemplo que los centros públicos se saturen, o como es este caso, que los afiliados de PAMI no consigan atención en su distrito de residencia.

A su vez el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, le respondió al presidente. Sin entrar en mayores discusiones sostuvo que “el hecho de que los pacientes se atiendan de un lado y del otro de la General Paz es muy habitual, es más recurrente de la gente que va a la Ciudad a atenderse”. El funcionario aseguró que trabajan “sin inconvenientes” con el PAMI y que la obra social tiene acuerdos y convenios con clínicas del Conurbano, lo que explica por qué puede haber porteños internados en clínicas bonaerenses. 

Si bien en estos momentos hay que pasar la pandemia y darles a los adultos mayores la atención que necesiten, donde se pueda y haya camas, respiradores y terapias disponibles, queda como tarea pendiente repensar la atención que brinda el PAMI. ¿Es el lugar de atención de PAMI el hospital público? ¿No corresponde que un jubilado que vive en, por ejemplo, Constitución se atienda, al menos, dentro de la Ciudad y no en el nuevo hospital de Ituzaingó, lejísimos de su hogar? La respuesta a tales preguntas y una mejor atención a los jubilados quedan como pendientes para la agenda de la post pandemia. La actual situación demostró, por si hacía falta, la importancia de contar con un sistema de salud eficiente y ordenado.

.

También te puede interesar...