Por primera vez se lanza una guía práctica para un viaje saludable. Tiene consejos sobre los males más comunes: intoxicaciones con alimentos, quemaduras por el sol, picaduras de insectos y gripe.
Los viajes en vacaciones brindan un placer enorme. Renuevan la vida. Pero también pueden ser opacados por los excesos de sol, el alcohol y la velocidad, el avance de virus y bacterias, el consumo de alimentos y agua en mal estado, las mordeduras y las picaduras de animales, entre otros trastornos para la salud. Para prevenirse y para saber qué hacer cuando el problema surge , se publicó la primer guía práctica para un viaje saludable, que sirve tanto para veranear en las playas, las montañas o la selva de la Argentina, como en lugares exóticos de otras regiones del mundo.
La guía tiene su versión impresa y su par en la web ( www.escalainicial.com.ar ) y está dirigida por el médico infectólogo Daniel Stamboulián. Allí, se describen los 10 problemas más frecuentes que se pueden padecer mientras uno intenta desconectarse de la vida laboral: los accidentes de tránsito; el mal de altura (si se va a las montañas); los mareos; el golpe de calor y las quemaduras por exponerse al sol; las intoxicaciones con alimentos o con agua en mal estado; las infecciones de transmisión sexual (como la infección del virus del sida o la hepatitis B); las mordeduras y las picaduras de insectos; la gripe o los resfríos; y los trastornos de ansiedad. Sí, aunque las vacaciones suponen descanso, algunos se estresan por encontrarse en lugares no habituales o exacerban problemas psicológicos previos.
“La idea de la guía es darle a los viajeros herramientas para que puedan prevenir malos momentos y para que sepan cómo actuar ante los problemas”, explicó Stamboulián a Clarín . “Por lo general, se piensa poco en la salud antes de ir de viaje y en muchos casos –especialmente cuando se viaja a lugares exóticos– es mejor consultar a un médico especializado un mes antes para veranear con tranquilidad”.
Los accidentes son la primera causa de muerte prevenible y de lesiones en los viajeros. Los de tránsito son más frecuentes, seguidos por los que ocurren al nadar, navegar o bucear. Entre los consejos para evitarlos, se detalla: evite discusiones callejeras que pueden derivar en violencia física; modere el consumo de alcohol y no ingiera drogas ilegales; busque referencias antes de comprar paquetes de excursiones o al alquilar vehículos; use siempre cinturón de seguridad (y casco si anda en moto o bicicleta); y recuerde que explorar no es sinónimo de correr riesgos innecesarios.
Por caso, en las rutas de la costa bonaerense, el Operativo Sol –que depende del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense– durante la primera quincena de enero, se hicieron 8.800 controles de alcoholemia a conductores, de los cuales 1.082 fueron casos positivos.
Los que quieren conquistar montañas en vacaciones necesitan ser cautelosos en la aclimatación . A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, cae la concentración del oxígeno en la sangre, y pueden aparecer los síntomas del “mal de altura” , como zumbidos en los oídos, dolor de cabeza y vómitos, entre otros (el 50% de los que ascienden el Aconcagua lo sufren). Hay que dedicarle 4 días a la aclimatación, no seguir ascendiendo si los síntomas aparecen, ingerir agua y alimentos livianos.
Los mareos son más habituales en personas mayores, con diabetes, consumidores de alcohol y en quienes no practican actividad física habitualmente. En ciertas situaciones, como el acarreo de valijas pesadas, se puede producir un desequilibrio que puede provocar caídas . Se sugiere chequear si hay problemas visuales y en algunos casos usar bastones o sillas de ruedas.
El golpe de calor se produce cuando la temperatura del cuerpo supera los 40° ante altas temperaturas del ambiente. Los más afectados son menores de 2 años y mayores de 65, que padecen mareos, nauseas y confusión, entre otros síntomas. Para evitarlo, se debe reducir el ejercicio entre las 10 y las 16 , evitar exposición al sol por tiempos prolongados, descansar y mantener hidratación adecuada.
Aunque estar panza arriba y bajo el sol es una de las imágenes típicas de las vacaciones, ese tipo de exposición también tiene sus riesgos. Las quemaduras con ampollas pueden requerir atención médica y rehidratación. Durante los viajes se pueden adquirir infecciones al beber agua o comer alimentos contaminados (es más común cuando provienen de la venta ambulante). Algunas de esas situaciones pueden llevar a la diarrea: las bacterias son la causa más frecuente. Al estar mucha gente concentrada y con los aparatos de aire acondicionado, los contagios de resfríos y gripes pueden ocurrir.
También las vacaciones a veces conducen a prácticas sexuales inseguras . El consejo de los especialistas: el preservativo debe usarse siempre y hay que tener al día las vacunas contra los virus de la hepatitis A y B. El contacto con animales también merece atención. Las mordeduras de perro u otros animales puede ser un riesgo por la rabia, y hay que consultar al médico. Los mosquitos pueden ser transmisores del dengue y –en lugares como Misiones– también hay otros insectos que transmiten la Leishmaniasis, una infección parasitaria.
CLARÍN – ARGENTINA









