En el marco del Día Mundial del Dengue, especialistas de distintas instituciones de salud hacen un llamado a la conciencia y a la prevención de esta enfermedad viral que hoy representa una amenaza global. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cerca de la mitad de la población del planeta se encuentra en riesgo de contraer dengue, un número que da cuenta de la magnitud del problema y de la necesidad de sostener las medidas de control.
Por Dr. Daniel Cassola
El dengue es una infección viral transmitida por la picadura de mosquitos del género Aedes, principalmente Aedes aegypti. Cada año se notifican entre 100 y 400 millones de infecciones, concentradas en regiones tropicales y subtropicales, en zonas urbanas y suburbanas. Aunque la mayoría de los cuadros se presentan de manera leve o incluso asintomática, el virus puede generar complicaciones graves, especialmente en personas que ya han tenido un episodio previo de dengue. En esos casos, el riesgo de formas severas aumenta de manera considerable y puede llegar a ser letal.
El doctor Sergio Verbanaz, miembro del Servicio de Infectología y Coordinador de Medicina del Viajero del Hospital Británico, explica que si bien en el último año se registraron menos casos autóctonos en comparación con temporadas anteriores, esto no debe interpretarse como un motivo para relajar los cuidados. “Durante el último año, se registraron menos casos de dengue autóctono que en años previos, pero esto no debe hacer que bajemos la guardia en nuestra lucha contra esta entidad”, señala el especialista, subrayando que el descenso en las cifras no implica que el riesgo haya desaparecido.
Actualmente no existe un tratamiento específico para la infección. La atención médica se centra en garantizar una adecuada hidratación y en controlar los síntomas, como la fiebre o los dolores musculares y articulares. Para ello se recomienda el uso de paracetamol, evitando medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno o aspirina, debido a que aumentan la probabilidad de hemorragias, una de las complicaciones más graves de la enfermedad.
En cuanto a la prevención, en los últimos años se ha avanzado en el desarrollo de vacunas. Una de ellas, basada en virus vivos atenuados, está aprobada para personas mayores de 4 años y requiere dos dosis con un intervalo de tres meses. Sin embargo, no se encuentra autorizada para niños pequeños, mujeres embarazadas ni pacientes inmunocomprometidos. Según explica Verbanaz, quienes ya han atravesado un episodio de dengue tienden a presentar una respuesta más robusta tras la vacunación que aquellos que nunca contrajeron la enfermedad. En personas mayores de 60 años, la indicación debe evaluarse cuidadosamente con un profesional de la salud. Entre los posibles efectos secundarios se incluyen dolor de cabeza, fiebre, molestias musculares o enrojecimiento en el sitio de aplicación, siendo en la mayoría de los casos síntomas leves y transitorios.
Pese a este avance, los expertos insisten en que la vacunación no sustituye a las medidas de prevención clásicas contra el mosquito transmisor. El control del dengue depende en gran parte de la eliminación de los criaderos de mosquitos en los hogares y en los barrios. Latas, botellas y otros recipientes que acumulen agua estancada se convierten en lugares propicios para la reproducción del Aedes aegypti. Por eso, la higiene ambiental y la eliminación de estos objetos son pasos fundamentales para reducir el riesgo.
Además, se recomienda el uso de ropa que cubra la mayor parte del cuerpo y la aplicación de repelentes que contengan DEET en concentraciones de entre 15% y 25% o bien icaridina, cuya duración varía entre dos y seis horas según el producto. La citronela, aunque de corta duración, es una opción en niños pequeños. Es importante tener en cuenta que, en caso de utilizar protector solar, este debe aplicarse al menos 30 minutos antes del repelente para no disminuir su eficacia. Complementariamente, el uso de mosquiteros en las ventanas y vaporizadores ambientales contribuye a disminuir el contacto con los mosquitos.
El doctor Verbanaz enfatiza que la prevención del dengue y de otras enfermedades transmitidas por mosquitos no es una tarea exclusiva de las autoridades sanitarias, sino una responsabilidad compartida. “Prevenir el dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos es una responsabilidad de cada uno de nosotros. Si seguimos los consejos para evitar su reproducción en nuestras casas y barrios, así como evitar las picaduras, vamos a lograr disminuir los casos considerablemente”, concluye.









