Desabastecimiento: graves denuncias contra los laboratorios

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Por Dr. Daniel Cassola

Por estas horas la Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM) está circulando una denuncia contra los laboratorios, que de ser cierta, se trata de una maniobra gravísima que atenta contra la salud y el bienestar de la población.

Según la AAPM, los laboratorios están retirando algunas presentaciones y reduciendo las unidades de otras, en una “maniobra deliberada” para quitar del mercado determinados productos cuya rentabilidad consideran agotada y con el ardid de ingresar otras similares, de un precio mucho mayor. Es lo que estaría sucediendo con la Ciclofosfamida para tratamientos de quimioterapia en casos de cáncer de seno, y en el otro extremo, con las populares Aspirineta y Cafiaspirina.

En el caso de la Ciclofosfamida, un fármaco oncológico para el cáncer de mama y determinados tipos de leucemia que figura en el listado de medicamentos esenciales de la OMS desde 2007, hay varios nombres comerciales. En Argentina, supuestamente existen tres versiones de la ciclofosfamida. Pero solo hay disponible pocas unidades en el mercado y algunos de los laboratorios han dejado de producirla o admiten que hay faltante.

La ANMAT, ante una consulta de la obra social de AAPM, confirmo que dos de esas tres versiones han sido discontinuadas, quedando solo una marca, que el primero de marzo pasado, fue incluida en su boletín de productos faltantes. La razón esgrimida fue “problemas de producción” y a continuación una aclaración indispensable: “no existe similar”. La Ciclofosfamida LKM, la única disponible en el mercado según confirmó la ANMAT, tiene un precio de 197,81 pesos.

Según la AAPM, el desabastecimiento de la ciclofosfamida a nivel mundial anticipa la siguiente jugada de los laboratorios: introducir en el mercado algún medicamento de alto costo que la sustituya y que cueste miles de pesos.

El mismo criterio, denuncian los sindicalistas, se aplica tanto para los medicamentos esenciales como para los de menor costo. Bayer, retiró del mercado sus presentaciones de Aspirineta por 98 unidades y la Cafiaspirina por 100 unidades, luego de que a mediados de enero debieron retrotraer sus precios, por pedido de la Secretaría de Comercio. El laboratorio retrotrajo sus precios, pero sin previo aviso la Aspirineta por 98 unidades se convirtió en una presentación de 28 unidades y la Cafiaspirina por 100 unidades desapareció del mercado y ahora se vende por 30 unidades. Entonces, si en octubre la Aspirineta costaba 0,41 pesos/unidad, en la actualidad se vende a 1,18 pesos/unidad. Casi tres veces más o 140 por ciento de aumento con relación al año pasado. Si en octubre pasado una unidad de Cafiaspirina costaba, también 0,41 pesos, desde enero cuesta 0,79 pesos la unidad.

Desde lo menos importante, o sea los precios de los medicamentos de venta libre, hasta lo realmente crucial, como es la provisión de oncológicos, los laboratorios parecen hacer y deshacer a placer, con un único criterio que es su rentabilidad. Es lógico dentro de un sistema capitalista. Lo que no parece tan lógico, si es que la denuncia expuesta es verdadera, es que se juegue con la salud de la gente.

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