Descubren que situaciones felices también generan riesgos cardíacos

Por primera vez un estudio halló que situaciones alegres pueden desencadenar una miocardiopatía.

El “corazón roto” no es solo la fórmula más usada en el desamor. Es también el nombre con el que se conoce el síndrome de Takotsubo, una miocardiopatía asociada a una situación emocional negativa como la muerte de un familiar muy cercano, una discusión fuerte, una profunda depresión. Ahora un trabajo publicado en la revista de cardiología más prestigiosa de Europa halló que también -aunque en significativa menor medida- ese cuadro puede estar precedido por una situación feliz.

Tras analizar 485 pacientes con síndrome de Takotsubo (TTS, según su abreviatura en inglés), los especialistas encontraron que los síntomas (dolor en el pecho, dificultad para respirar), las características basales, los resultados de los análisis clínicos y los estudios por imágenes eran similares independientemente de la naturaleza del evento que lo haya desencadenado. Solo en el 4% de los casos, el cuadro había estado precedido por una situación feliz como un festejo de cumpleaños,el casamiento de un hijo, el nacimiento de un nieto o hasta la victoria del equipo favorito. Esta variante del corazón roto fue denominada síndrome del corazón feliz. Una de las hipótesis que manejan los investigadores para explicar esa escasa prevalencia es que quizás los eventos positivos requieran estímulos más potentes que los negativos para inducir una respuesta emocional considerable.

Es la primera vez que se realiza un análisis sistemático de los pacientes diagnosticados con TTS originados en acontecimientos alegres o socialmente deseables. “Nuestro estudio podría proporcionar importantes conocimientos sobre la interacción cerebro-corazón, que muy probablemente contribuyen a la fisiopatología del TTS”, sostienen los investigadores en el estudio publicado en la última edición de European Heart Journal, la revista de la Sociedad Europea de Cardiología. “Hemos demostrado que los desencadenantes pueden ser más variados de lo que se pensaba. Los acontecimientos felices y tristes de la vida pueden compartir vías emocionales similares. Los médicos deben ser conscientes de ello y preguntar por este tipo acontecimientos a la hora de tratar a un paciente con síntomas de ataques al corazón”, sostuvo Jelena Ghadri, del Hospital Universitario de Zurich (Suiza), cofirmante del estudio.

El TTS fue descripto por primera vez en Japón en los 90. Se lo denominó así por la forma que adquiere el corazón, que es similar a un takotsubo, una vasija de base ancha y de cuello estrecho que utilizaban los pescadores. El síndrome se caracteriza por parecer un infarto de miocardio que en realidad no es. Entre otras diferencias con el infarto, los pacientes presentan arterias coronarias normales. Con pronóstico generalmente bueno, afecta especialmente a mujeres postmenopáusicas (aunque también hay casos en jóvenes y ancianas), mientras que en hombres se da solo excepcionalmente.

Que las emociones juegan un papel importante en la salud está ampliamente aceptado. Sin embargo, los investigadores afirman que no se ha explorado a fondo la conexión entre los estados psicológicos y su implicación en la patogénesis de la enfermedad cardiovascular, de la que subrayan su carácter multifactorial. “El síndrome de Takotsubo es un ejemplo clásico de un complejo circuito de retroalimentación que abarca estímulos psicológicos y/o físicos dentro del cerebro que posteriormente afectan el sistema cardiovascular. Tal vez, tanto eventos felices como tristes de la vida compartan una vía final común en el procesamiento del sistema nervioso central, que en última instancia puede desencadenar el cuadro. Claramente, se justifica la investigación futura para investigar esta posibilidad y delinear los mecanismos exactos que subyacen a las dos variantes del corazón “roto” y “feliz”, concluyeron.

Para Oscar Mendiz, jefe del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Fundación Favaloro, el reciente hallazgo es interesante, aunque no con seguridad concluyente. “Tenemos mucho por investigar y aprender y este estudio creo q más allá de dejar conclusiones definitivas, nos impone una nueva hipótesis que necesita ser investigada en profundidad. Las investigaciones de la correlación entre el corazón y el cerebro que estamos llevando a cabo junto al Instituto de Neurociencias son cada día más interesantes y necesarias”, señaló a Clarín.

El especialista apuntó que tanto en el infarto de miocardio como en los casos de TTS “se muestra la interrelación del corazón y el cerebro y la importancia de la activación del sistema simpático con la activación de hormonas que nos preparan para el escape, la lucha, etc., y que suele ser el que más se activa en una situación negativa (un asalto, por ejemplo); y el parasimpático, que predomina en las situaciones antagónicas”.

“El síndrome de corazón feliz se dio en el 4% del total de los pacientes estudiados. Es un número exageradamente pequeño que entra en lo que llamamos margen de error por azar”, opinó sobre el informe Carlos Ingino, jefe de Cardiología de la Clínica Sagrada Familia, quien consideró que se necesita investigar más para confirmar los resultados de este estudio observacional. “De los 20 casos que reconocen como corazón alegre, algunos pueden no serlo. Porque quizás yo hoy estoy festejando mi cumpleaños pero ayer se me murió el perro, entonces el festejo no es un motivo de alegría. Hay que ver cómo cada uno percibe la alegría, independientemente de lo que se está haciendo en el momento de la aparición de los síntomas”.

Al igual que Mendiz, Ingino celebró que el estudio vaya en la línea de nuevas líneas de investigación que profundizan la conexión corazón-cerebro. “Bienvenida la neurocardiología. Muchas enfermedades involucran a los dos órganos y por lo tanto la mejor forma de abordarlas es en conjunto”. Esta estrecha relación se ve también en los ataques cerebrovasculares o en la mayor mortalidad de los pacientes con infarto de miocardio que cursan cuadros de depresión. Mientras que el médico de la Fundación Favaloro recordó que el día que más infartos convencionales atendieron fue el del ataque a las Torres Gemelas (“¿coincidencia o consecuencia?”).

Fuente: Clarín

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