El corazón en tiempos de incertidumbre y crisis económica

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en todo el mundo, y la concienciación sobre su prevención y control es esencial.

Por Dr. Daniel Cassola

La actualidad argentina se caracteriza por su inestabilidad e incertidumbre. Entonces, el estrés que se genera por cuestiones económicas o sociales también repercute en la salud cardiovascular.

“Las emociones negativas se asocian a un aumento de la activación del sistema nervioso simpático (aumento de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, etcétera), a un incremento de los niveles del cortisol en sangre y a una alteración del sistema inmunológico con reducción de la respuesta de los anticuerpos”, detalla Sergio Baratta, jefe de Cardiología del Hospital Universitario Austral. 

Las emociones negativas que a menudo acompañan a los tiempos turbulentos pueden desencadenar respuestas físicas perjudiciales para el corazón, como un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. Además, el estrés crónico puede debilitar el sistema inmunológico, lo que aumenta el riesgo de problemas cardíacos. Por tanto, aprender a gestionar el estrés se convierte en un componente crucial de la salud cardiovascular.

Baratta también destaca la importancia de la educación temprana en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los hábitos que se adquieren en los primeros 10 años de vida pueden tener un impacto significativo en la salud a lo largo de la vida. La medicina preventiva, según el especialista, no debe limitarse a chequeos en la edad adulta; debe comenzar desde el nacimiento y enfocarse en la formación de hábitos saludables desde la infancia.

En cuanto a los síntomas a los que debemos prestar atención, es importante mencionar la aparición de dolor en el pecho, falta de aire, palpitaciones, hinchazón de las extremidades, pérdida de conciencia y desmayos. Estos signos pueden indicar problemas cardíacos y requieren atención médica inmediata.

Para mantener un corazón sano en tiempos de crisis económica, el especialista aconseja abordar los factores de riesgo modificables. El 80% del riesgo cardiovascular puede reducirse mediante el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado de la hipertensión arterial, la obesidad, el tabaquismo, la diabetes, los trastornos del colesterol y triglicéridos, el estrés y la falta de actividad física. La alimentación saludable, el ejercicio regular y el sueño de calidad son componentes esenciales de la prevención.

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