Por Dr. Daniel Cassola
La noticia de la semana en el ámbito de la salud es el paro de los distintos prestadores del PAMI en todo el país que se llevará a cabo durante las jornadas de hoy y mañana. Las clínicas y los sanatorios que trabajan con la obra social de los jubilados están en una situación límite.
El problema es el modelo prestacional, que nadie entiende cómo funciona. Lo que se sabe a ciencia cierta es que así como está no garantiza la atención de los afiliados ni el normal funcionamiento de las clínicas.
Es difícil explicar algo que no funciona, pero vamos a hacer el intento. Para empezar, no hay una sola manera de trabajar con el PAMI sino dos. La primera consiste en el tradicional sistema capitado, en el que la obra social le pone un valor a la atención por afiliado. Este monto no se actualiza desde hace 15 meses, con la inflación y la devaluación en el medio.
La que es aún más curiosa es la segunda opción. Ante los problemas que se vivían con la que ya describimos el PAMI presentó un nuevo modelo que, hábilmente comunicado, se entendía como un mayor reconocimiento y un aumento en la valorización de las prestaciones.
Como se pueden imaginar nada de esto sucedió. En la actualidad el modelo prestacional consiste en que los que dan la salud, o sea los sanatorios y las clínicas, atiendan al afiliado y luego carguen todo en un programa de computadora. Esto se eleva al PAMI y la obra social decide los valores, cuándo paga y a quién le paga. Todo esto sucede cuando el trabajo por parte de los efectores ya está hecho.
Hay muchos ejemplos que podríamos dar. Pensemos en un restaurante. Usted se sienta, pide entrada, bebida, plato principal y postre. Cuando ya está satisfecho se levanta y le dice al mozo que le envíe la cuenta. Algunos meses después usted le pone el precio a lo que comió y hace el depósito. Así no hay restaurant que aguante. A los proveedores hay que pagarles todos los días y a los trabajadores todos los meses.
En la actualidad las clínicas no tienen opciones de crédito frente a los proveedores y en algunas provincias del país hay salarios atrasados. Por ejemplo, en Entre Ríos, el sindicato ATSA está inquieto porque se está pagando con 20 días de demora. Todavía es algo tolerable, pero estamos hablando de una situación que se puede desmadrar si los problemas se continúan profundizando.
A esta altura, con los millonarios recursos que maneja el PAMI, que estemos hablando de esta situación es muy grave. Se han hecho muchas cosas en la obra social últimamente. Se prestó dinero al gobierno, se expropiaron sanatorios para que funcionen como prestadores propios (tal es el caso del ex Hospital Francés), y hasta se fundaron asociaciones políticas como la Güemes. Lo que no se hace desde hace mucho tiempo es atender la salud de los afiliados.









