Influenza A en Argentina: crecen los casos y refuerzan el llamado a la vacunación y las medidas de prevención

Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, las enfermedades respiratorias vuelven a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria. Este año, la Influenza A se consolidó como el virus respiratorio de mayor circulación en Argentina, impulsando un aumento de consultas médicas, internaciones y cuadros febriles en distintas regiones del país.

Por Dr. Daniel Cassola

Según los últimos reportes epidemiológicos, la circulación de influenza comenzó a incrementarse de manera sostenida desde las primeras semanas del otoño y actualmente representa la gran mayoría de los virus respiratorios detectados en la vigilancia nacional. Aunque para la mayoría de las personas la gripe suele resolverse en pocos días, los especialistas advierten que no debe ser subestimada, especialmente en grupos vulnerables.

La influenza es una enfermedad respiratoria aguda causada por virus que se transmiten principalmente a través de las gotas que se expulsan al hablar, toser o estornudar. También puede propagarse mediante el contacto con superficies contaminadas y el posterior contacto con la boca, la nariz o los ojos.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre alta de aparición repentina, dolor de cabeza, dolores musculares, congestión nasal, dolor de garganta, tos persistente y un marcado decaimiento físico. A diferencia de otros resfríos comunes, la gripe suele provocar una sensación intensa de agotamiento que puede extenderse durante varios días.

El impacto de la enfermedad es especialmente relevante en adultos mayores, embarazadas, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas como diabetes, afecciones cardiovasculares, respiratorias o inmunológicas. En estos grupos, la infección puede derivar en complicaciones graves, como neumonía, insuficiencia respiratoria o descompensaciones de patologías preexistentes.

Frente a este escenario, la vacunación antigripal continúa siendo la herramienta preventiva más importante. La inmunización anual permite reducir significativamente el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte. Las autoridades sanitarias recomiendan especialmente la vacunación del personal de salud, embarazadas, puérperas, niños de entre seis y veinticuatro meses, personas con factores de riesgo y mayores de 65 años.

Además de la vacuna, los especialistas insisten en la importancia de sostener medidas de prevención que demostraron ser efectivas para disminuir la transmisión de virus respiratorios. Entre ellas se destacan el lavado frecuente de manos, la ventilación diaria de los ambientes cerrados, cubrirse con el pliegue del codo al toser o estornudar y evitar compartir objetos de uso personal.

También se recomienda mantener hábitos saludables, como una adecuada hidratación, alimentación equilibrada y descanso suficiente, factores que contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Por otra parte, los profesionales de la salud recuerdan que la automedicación puede resultar perjudicial y aconsejan consultar tempranamente ante síntomas persistentes, fiebre elevada o dificultades respiratorias, especialmente en personas pertenecientes a grupos de riesgo.

En un contexto de alta circulación viral, reforzar la prevención individual y colectiva resulta fundamental para disminuir el impacto de la Influenza A durante el invierno. La combinación de vacunación, hábitos de cuidado y consulta médica oportuna sigue siendo la estrategia más eficaz para proteger la salud de la población y evitar complicaciones que pueden prevenirse.

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