La carrera entre una nueva ola y las elecciones, con la variante Delta como amenaza

El próximo 12 de septiembre se efectuarán las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), fecha que coincide con las estimaciones de los sanitaristas sobre la circulación comunitaria de la cepa Delta. La combinación de vacunas tuvo buena aceptación en la población.

Por Dr. Daniel Cassola

En la historia reciente de la pandemia las medidas restrictivas que tomó el gobierno nacional se orientaron primero a combatir la segunda ola, cuyo pico fue en mayo. Una vez que los casos bajaron considerablemente las políticas se reorientaron a la prevención del ingreso de la variante Delta. Por eso las restricciones son más fuertes ahora hacia afuera, con respecto a los viajes y el tránsito en las fronteras, que dentro del país.

Hubo algunas señales de alarma, como una tanda de casos Delta detectados por un viajero que incumplió las medidas de aislamientos pero esos pequeños focos se pudieron rastrear y controlar. A medida que avanza la vacunación, la política respecto a los viajes se flexibilizará, porque afecta a sectores muy importantes de la economía, como el transporte y el turismo. Por lo tanto, es prácticamente inevitable que en algún momento la cepa Delta, más contagiosa que las anteriores, sea la predominante.

Ese momento, en el que se prevé un salto en los casos, podría coincidir con la realización de la primera ronda electoral, las PASO. El objetivo del Ministerio de Salud es completar los esquemas de vacunación de quienes ya recibieron la primera dosis, sobre todo de los mayores de 50 años. Para ello se requiere la aplicación de 7 millones de vacunas en el próximo mes. Las tres millones de segundas dosis de Sputnik V que podría fabricar el Laboratorio Richmond en ese lapso podrían ser un factor para lograr el objetivo.

Por otra parte, la Ciudad de Buenos Aires informó que de los turnos que enviaron para combinar dosis el 80 por ciento respondió afirmativamente, por lo que la medida tuvo un éxito considerable. Quien adelantó la posibilidad de que la cepa Delta se combine con el calendario electoral fue justamente el ministro de Salud porteño Fernán Quirós. “En la Ciudad vamos a hacer todas las medidas que hagan falta para que la votación sea segura. Eso va a significar no solo los protocolos, los cuidados, las cantidad de mesas, las cantidad de personas por mesa, sino que además desarrollaremos un programa muy intensivo de testeo bien accesible los días previos”, aseguró en una entrevista por televisión.

Según información difundida por las autoridades sanitarias de la provincia de Buenos Aires el 57 por ciento de los casos de coronavirus actuales son de la variante Gamma (Manaos), el 20 por ciento de la Lambda (Andina-Perú) y el 13 por ciento de la Alfa (Reino Unido). Solo el uno por ciento corresponde por ahora a la variante Delta. Pero es probable que ese porcentaje se incremente con el correr de los próximos días. Los especialistas consideran que si la circulación comunitaria todavía no es un hecho lo será pronto.

“A medida que la variante Delta se ha hecho dominante en países con alto grado de vacunación completa, se evidencio que la eficacia frente al contagio disminuía. La protección contra el Covid-19 es menor con la Delta que frente a la cepa original, pero lo que hemos vistos casi universalmente es que reducen hasta 3 veces el riesgo de infección y en caso de contagio, el curso de la enfermedad es más benigno, con casi 10 veces menos posibilidad de hospitalización e incluso de mortalidad en relación a un no vacunado o con vacunación incompleta”, indicó Mario Boskis, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología en una entrevista con el sitio DiarioAr.

La carrera entre las vacunas y la variante Delta ya comenzó hace un tiempo. Tanto la inoculación como el contagio avanzan. Después de meses de tanto trajín es deseable que Argentina pueda evitar una nueva crisis por la pandemia.

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