La colectividad italiana insiste en la petición de reponer a Colón en su lugar

Fuente: TÉLAM

La colectividad italiana en la Argentina, que el mes pasado insistió en su rechazo ante el Gobierno porteño de que el monumento a Cristóbal Colón sea reconstruido en la Costanera Norte, volvió a reclamar anoche que sea devuelto a su emplazamiento original, demanda que llevarán hasta las cortes internacionales por “discriminación” y porque la medida vulnera el patrimonio cultural de la ciudad.

El complejo arquitectónico de 623 toneladas de peso y 26 metros de altura, que los italianos donaron al país por el centenario de la Revolución de Mayo, yace “desmontado y desmembrado” con impericia y severos daños en el espigón Puerto Argentino, donde proyectan construir en torno un “complejo gastronómico” que para la comunidad es “una infamante propuesta”.

El abogado del Círculo Italiano, Horacio Savoia, brindó durante la cena que desde hace más de cien años se realiza los lunes en su sede de Libertad 1264, una síntesis sobre la “génesis, esplendor, barbarie, debate parlamentario, debate judicial y futuro” del monumento, donado para ser ubicado frente a Casa Rosada en la plaza que ya llevaba el nombre de Colón, diseñada por Carlos Thays.

Ante medio centenar de representantes de entidades itálicas en el país, Savoia habló del espíritu con el que se gestó la obra -que Argentina aceptó en 1907 mediante la ley nacional 5.105-, de sus tiempos de esplendor, cuando era visitada por autoridades y delegaciones escolares, y de la “barbarie” que significa para esa colectividad el “caprichoso” traslado y el modo en que se concretó.

Una de las objeciones al emplazamiento que se le quiere dar al monumento es que el sitio donde “hoy se encuentra desmembrado en más de 200 piezas es un lugar asignado en homenaje a los héroes de la guerra por las Malvinas”, lo que implica “un agravio más a quienes ofrendaron su vida en defensa de los derechos inalienables de nuestra Patria”.

También rechazaron el argumento de que el complejo estaba en riesgo por el impacto de proyectiles durante el ataque con aviones a los manifestantes que en 1955 quisieron impedir el derrocamiento de Domingo Perón y la bomba que pusieron durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

Savoia afirmó que esos hechos “no pusieron en riesgo ninguna de las partes” del monumento, que en 2013 “no tenía daños que obligaran a su desmonte y desmembramiento” y con “con absoluta orfandad de fundamentos decidió el gobierno de Cristina Kirchner por “consejo” de su colega venezolano, el ahora fallecido Hugo Chávez, que fue “ejecutado de inmediato”.

Similar destino tuvo “un lindo monumento a Colón” en Venezuela, al que rodearon “con una soga atada a un camión y lo derribaron”, contaron durante el encuentro.

“Esa manía de líderes populistas de reescribir la historia tiene que terminar”, dijo el ex embajador argentino en ese país, Eduardo Sadous, quien estuvo en la cena y también pidió que el complejo escultórico en homenaje al navegante genovés “vuelva a su lugar”, donde fue reemplazado por otro que rinde honor a Juana Azurduy, combatiente americana en la guerra por la Independencia.

Las entidades italianas en Argentina pedirán que “se disponga por vía judicial la apertura de la plaza” Colón, que no pueden visitar desde 2010, y asentaron su “expresa reserva de acudir a organizaciones internacionales” que entienden en la materia por la “violación” de las leyes que protegen los bienes culturales”.

Además, denunciarán “discrimninación” a esa colectividad, “pues ninguna otra vio afectados monumentos donados por el Centenario” de Mayo, y promoverán acciones para determinar “responsabilidades administrativas y penales por lo realizado” con la obra, que Savoia definió como “uno de los monumentos más bonitos e imponentes” de la ciudad de Buenos Aires.

El complejo, integrado por una columna de un solo bloque que corona una figura de Colón de 6,5 metros, hecha en mármol de carrara, y rodeado por grupos escultóricos, “no merece ser desguazado” al punto que hoy no se habla de “traslado” sino de “puesta en valor de lo que se ha destruido”, cuestionó.

Mientras “con la misma fe que inspiró al gran genovés” avanzan con los reclamos, los italianos en Argentina reconocen que “no es momento de urgencias” e inclusive dicen que los monumentos a Colón y Juana Azurduy pueden compartir la plaza, como una “demostración efectiva” de “diversidad cultural.

“Con la esperanza de que en nuestra Patria se instale una época de paz, de convivencia y respeto mutuo entre gobernantes y gobernados y de todos entre sí, y entonces ver coronado el legítimo derecho que inflama nuestros pechos: Colón en su lugar”, Savoia cerró su exposición en el Círculo Italiano.

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