La ludopatía, un fenómeno en crecimiento y un problema de salud

JUEGO-COMPULSIVO

Por Dr. Daniel Cassola

En los últimos tiempos ha habido un florecimiento de los negocios de apuestas. Bingos, casinos, salas con máquinas tragamonedas se han instalado por doquier, mientras paralelamente el acceso a distintos tipos de juegos por internet se ha multiplicado. Las compañías de apuestas crecen, auspician equipos de fútbol y otros deportes.

Solo en la Ciudad de Buenos Aires se considera que hay alrededor de 60 mil personas que presentan síntomas de “juego problemático”, o sea gastan dinero en exceso en apuestas pero esto no es percibido por su entorno con facilidad. Es el estadío previo a lo que se concibe como “juego patológico”, en donde existe una dependencia emocional, el control se ha perdido y el juego ya interfiere con la vida cotidiana. Hay 16 mil personas en esta situación.

La ludopatía, o adicción al juego entra dentro del espectro de los trastornos de la salud mental, por lo que constituye un problema de salud pública. Según diversos estudios científicos, los ludópatas tienen mayores de riesgo de padecer abusos de alcohol y drogas, en comparación con personas que no juegan. Además presentan un mayor índice de casos de angustia y depresión.

“El juego patológico o ludopatía es una compulsión severa que evoluciona y se la reconoce como una adicción sin sustancia. Desarrolla dependencia y tolerancia, y hace que cada vez necesite jugar más dinero y con mayor frecuencia. Las pérdidas se acumulan, y se genera un estado de desesperación, desesperanza y depresión”, comentó Verónica Mora Dubuc, médica e integrante del capítulo de juego patológico de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), en diálogo con el diario Clarín.

Actualmente hay en estudio un proyecto de ley que contempla una serie de restricciones para salas de juego, como la imposibilidad de utilizar tarjetas de débito o crédito o cajeros automáticos dentro de estos recintos. También se considera la posibilidad de elaborar un régimen de autoexclusión voluntario mediante el cual quien se anota no puede ingresar a las salas de juego por un lapso de seis meses, luego de lo cual puede continuar inscrito o darse de baja.

Es importante que se tomen acciones de salud pública ante una adicción que avanza y genera un efecto corrosivo tanto para la persona como para su entorno. El juego patológico no solo destruye a un individuo sino que puede hacer colapsar a una familia.

 

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