La OMS alerta sobre la brecha que hace falta cerrar para combatir a la pandemia

Son 17 mil millones de dólares que necesitan los países más pobres para poder encaminar la situación pandémica. La diferencia de vacunas aplicadas entre los países de altos ingresos y los más pobres es sideral. La salida no será total hasta que el problema no esté solucionado en todas las regiones del mundo.

Por Dr. Daniel Cassola

Desde hace más de un año el mensaje de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con respecto a la salida de la pandemia es claro. No existe el salvarse solo. Si pensáramos a los países como individuos es imposible que uno salga de la crisis si no lo hacen todos. Que haya países en los que la pandemia sigue activa significa que habrá cierre de fronteras, menos comercio, menos actividad turística y, por el lado sanitario, la posibilidad de que el virus en una nueva cepa más peligrosa. No es casual que las variantes más peligrosas del virus hayan surgido en el Reino Unido, Brasil o la India, zonas en las que en algún momento el contagio se desmadró.

Al día de hoy en los países que la OMS define como de altos ingresos se administraron 84 dosis por cada 100 habitantes, mientras que en los 29 países más pobres la proporción cae a una dosis cada 100 habitantes. Un mundo de diferencia. Para cerrar esa brecha se requieren de 17 mil millones de dólares. La lucha contra el coronavirus no solo necesita de vacunas sino también de equipos de protección, tests y tratamientos.

Para intentar conseguir mayor equidad en la lucha contra la pandemia se creó un programa mundial de asistencia para países de ingresos medios y bajos llamado “Acelerador ACT”. Se presupuestó con un fondo de 17.700 millones de dólares pero solo se consiguieron aportes por 900 millones. Según la OMS se requieren al menos 8000 millones de dólares de forma urgente.

“Los países que están abriendo sus empresas son los que han controlado ampliamente el abastecimiento de material de emergencia, como los equipos de protección personal, los test, el oxígeno y, especialmente, las vacunas”, recalcó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Durante este tiempo, los países que no tienen acceso suficiente a esos productos tienen que enfrentar oleadas de hospitalizaciones y muertos. Algo que todavía se ha agravado más por las variantes del virus”, añadió.

Una de las actividades del programa que ya vio algunos resultados es el sistema Covax, por el que se distribuyen vacunas sin costo para los países que las necesitan y tendrían dificultades en pagarlas. A nivel global, Covax está lejos de remendar la desigualdad que se produce en la campaña de inmunización. En todo el mundo ya se inyectaron 3250 millones de dosis de vacunas en 216 países y territorios, pero todo ha sido de forma muy desigual. En este marco, Covax alcanzó a distribuir solo 100 millones de dosis cuando según el esquema original ya debería estar por las 300 o 400.

El próximo objetivo fijado por la OMS busca que haya un piso común de vacunación en todo el mundo. Se espera una vacunación de al menos 10 por ciento de la población mundial para septiembre y un 40 por ciento para finales de año.

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