Por Dr. Daniel Cassola
Muchos de los que añoran otras épocas tienen una frase de cabecera: “Todo tiempo pasado fue mejor”. Si la tomamos al pie de la letra la oración es falsa. No todo fue mejor en el pasado. Aunque algunas cosas sí.
Ir a la cancha a ver un partido de fútbol entra dentro de esas cosas que sí eran mejores en el pasado. Y no nos referimos a los jugadores y al juego, sino a todo el contexto.
Lo sucedido días pasados en la cancha de Laferrere demuestra por enésima vez que hay grupos de delincuentes, denominados barrabravas que dominan la escena del fútbol local.
Pasan los días y la información se va perdiendo pero hay que tener en cuenta que lo sucedido es gravísimo. En primer lugar hubo un grupo compuesto por cientos de hinchas que quisieron entrar sin pagar a la cancha. Primer problema.
En segundo lugar, y por la imposibilidad de hacerlo, decidieron enfrentarse a la policía. A un efectivo lo molieron a golpes y a otro le quitaron una escopeta y le dispararon. Ambos continúan internados en el Hospital Churruca.
Como daños colaterales de la batalla campal, hubo autos incendiados, vidrios rotos y otra decena de policías con heridas de menor gravedad.
Si vamos a las estadísticas podemos demostrar que los de las barras es un problema que se ha dado en los últimos 30 años. Entre 1922 y 1982 hubo 103 muertes en canchas de fútbol, 71 de las cuales se produjeron en un solo día de 1968 en el famoso hecho que se recuerda como la tragedia de la puerta 12.
O sea que fuera de ese hecho puntual por una falla organizativa hubo 32 muertes en 60 años.
Desde 1983 a hoy se registran 196. La última se produjo el 25 de diciembre pasado cuando un barra de Lanús asesinó a un integrante de una facción rival. En el medio hay decenas de hechos como el de Laferrere, que si bien no dejan víctimas fatales, dan cuenta del nivel de violencia actual.
Lo de las barrabravas es obsceno porque sucede ante la vista de todos. Cualquier socio de cualquier club sabe quiénes son los barras, qué negocios tienen y de dónde sacan la plata. Viajan a los torneos internacionales, a los mundiales y no tienen problemas para ir al interior en días laborales a ver los partidos.
Decíamos que algunas cosas del pasado fueron mejores porque en otra época se podía ir a la cancha en familia y sin preocuparse por la seguridad de los chicos. Ni siquiera hacía falta ir a la tribuna local o ser hincha de uno de los dos equipos. Era una salida, y un espectáculo público como puede ser el cine o el teatro.
Hoy, por lo visto, lo más recomendable es mirar los partidos por televisión.










