La Argentina atraviesa un descenso sostenido de la natalidad que vuelve a quedar reflejado en el último informe de Estadísticas Vitales elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación.
Por Dr. Daniel Cassola
Los datos correspondientes a 2024 confirman una tendencia que se viene profundizando en la última década y que ya impacta en la estructura poblacional, la planificación sanitaria y las proyecciones sociales de largo plazo.
Según el reporte oficial, durante 2024 se registraron 413.135 nacimientos vivos en todo el país. La cifra representa una caída progresiva respecto de años anteriores y consolida un proceso que se acelera con el tiempo. En 2023 se habían contabilizado 460.902 nacidos vivos, lo que ya implicaba un descenso interanual del 6,9%. Si se amplía la comparación, el contraste es aún más marcado: frente a los 777.012 nacimientos registrados en 2014, el retroceso acumulado alcanza el 6,8%.
El informe detalla también cambios significativos en la edad de las madres. El grupo etario con mayor proporción de partos fue el de mujeres de entre 25 y 29 años, que concentró el 25% de los nacimientos. Le siguieron las de 30 a 34 años, con el 23%, y las de 20 a 24 años, con el 22%. La edad media materna se ubica hoy entre los 27 y 29 años, lo que evidencia una postergación clara de la maternidad en comparación con décadas anteriores.
La distribución territorial muestra marcadas diferencias entre provincias. Misiones encabezó en 2024 el ranking de natalidad, con 12,3 nacidos vivos cada mil habitantes, seguida por Chaco (11,9), Santiago del Estero (10,8) y Formosa (10,7). En el extremo opuesto se ubicaron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego, ambas con 6,9 nacidos vivos por cada mil habitantes. También registraron tasas bajas Jujuy (8,0), La Pampa y Río Negro (8,1) y la provincia de Buenos Aires (8,4).
Del total de nacimientos, casi el 71% correspondió a madres de entre 20 y 34 años. Los partos en adolescentes menores de 20 representaron el 8,56% del total, con 34.426 nacimientos en mujeres de entre 15 y 19 años y 866 en menores de 15. Esta reducción del embarazo adolescente es señalada por especialistas como uno de los componentes positivos del cambio demográfico, aunque persisten desigualdades regionales y sociales.
En cuanto a la situación conyugal, el informe indica que el 79,4% de las madres vivía en pareja al momento del parto, mientras que un 12,7% se encontraba sola. Esta proporción se mantuvo estable respecto de años anteriores y refleja la consolidación de vínculos consensuales y una mayor diversidad de configuraciones familiares. Los partos múltiples representaron apenas el 2% del total, frente al 97,6% de partos simples, y la distribución por sexo reiteró la leve prevalencia histórica de varones: el 51% de los nacidos vivos fueron de sexo masculino y el 49% femenino.
La caída de la natalidad argentina se inscribe en una tendencia global. Desde el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), su directora regional para América Latina y el Caribe, Susana Sottoli, señaló que el cambio en el equilibrio poblacional es un fenómeno extendido. En 1950, el promedio mundial era de cinco hijos por mujer; para 2025, se estima que descenderá a dos. En el caso argentino, Sottoli destacó que el embarazo adolescente se redujo un 60%, aunque advirtió que muchas mujeres vinculan la decisión de no ampliar la familia con condiciones económicas inestables, precariedad laboral y dificultades para acceder a servicios de cuidado.









